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Apenas cincuenta años de vida alcanzaron para que uno de los más
íntegros estadistas forjara una visión sobre la Argentina y
fomentara y participara en los pasos esenciales para su
concreción, marcando un camino que aún hoy invita a ser
transitado.
La
visión
de Manuel Belgrano de una Argentina (en realidad un Estado que abarcara
al menos la Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay) próspera y feliz
hizo que la historia y los historiadores lo consideraran el primer
economista de la Argentina. Sin embargo su visión es aún mucho más
profunda y abarcativa y proviene de un concepto de desarrollo en el cual el ambiente es la
fuente de riqueza de la sociedad. Promueve un desarrollo
sustentable (una de las primeras cosas de las que se lamenta al regresar
de España es cómo se han diezmado los bosques y la indiferencia de los
habitantes de la colonia por el cuidado de su entorno). Se opone a
la matanza de vacas preñadas, promueve la rotación de cultivos y
considera la reforestación y forestación como una misión impostergable.
Promueve un equilibrio justo entre los diferentes sectores de la
sociedad que fomente el conocimiento, la justicia, la felicidad.
considera como valor supremo la búsqueda y defensa del bien común.
Su visión es la de un Eco-Economista o promotor del Ecodesarrollo,
visión que aún hoy sería un ejemplo magistral para la política argentina
y que el mundo está recuperando gradualmente, después de doscientos años
de expoliación de los recursos naturales.
Tal vez el 7 de mayo, cuando Belgrano regresa a la entonces colonia y
asume su cargo de Cónsul, sería la fecha más apropiada para recordarlo,
ya que en ese momento inicia una arrolladora actividad para promover el
desarrollo, la libertad y el bien común.
Deseamos con este algo extenso texto recordar algunas de sus actuaciones,
con la intención de reflexionar sobre la visión de la Argentina que él sostenía.
La
Agricultura en la Sangre
Estado, Agricultura y generación
de riqueza: el principal objeto de estudio de Belgrano en Europa
Belgrano:
El Cónsul estadista,
economista, militar y periodista
Propuestas para una agricultura sustentable
Belgrano en la Huerta
Belgrano, filósofo y
metafísico y ecologista
Belgrano y la corrupción porteña
Belgrano y el Bien Común
Belgrano el Legislador
El
éxodo y la no violencia
Belgrano el panamericano
Su salud
Su recuerdo
La
Agricultura en la Sangre
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús
Belgrano nace en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Es uno de los estadistas
rioplatenses que ha sobresalido por su formación, su visión, su
pasión por el estudio y la investigación y por el fuego sagrado que lo
empujaba a transformar la realidad de un modo que aún hoy se recuerda y
admira.
Nace (y muere) en la casona de
su familia, a pocos metros del convento de Santo. Domingo, como cuarto de quince hermanos. Doña Josefa González Caseros, su madre era
criolla de familia
aristocrática de Buenos Aires con ascendencia española e italiana. Domingo Belgrano y Peri
(que se transformó en Pérez), su padre, era un comerciante genovés emigrado
primero a
Cádiz (España) y luego a América, donde se hizo ciudadano español. Radicado en Buenos Aires desde 1751, el comercio
monopólico desde la Colonia con España le permitió lograr una buena posición económica y
en la milicia alcanzó el grado de capitán.
Según una leyenda, el duque de Saboya (Italia) al ver
los prósperos y bien cultivados trigales de uno de los antepasados del
prócer hizo un comentario sobre la calidad del grano, de lo
que surge el apellido paterno. En el escudo de armas de la familia
se ven representadas tres espigas de trigo. Si bien Belgrano (a
diferencia de algunos otros protagonistas de la Revolución de Mayo) en lo
personal nunca se dedicó a la explotación agrícola ni ganadera, su
contribución ha sido más importante que la de muchos de los primeros
patriotas contemporáneos que si se dedicaron a ella. Sus
pensamientos han sido recogidos por muchos de sus admiradores,
tanto por Rivadavia, José María Paz, Rosas, Mitre y Sarmiento, siendo éste último el primero en
crear en 1870 un Departamento de Agricultura.
Estado, Agricultura y generación
de riqueza: el principal objeto de estudio de Belgrano en Europa
Manuel
Belgrano estudia en los mejores colegios de su ciudad, primero en el convento de Santo
Domingo y luego en el Real Colegio de San Carlos. La carrera comprendía
Lógica, Metafísica, Física y Ética, la gramática latina, filosofía y
algo de teología. Como todos los hijos de
las familias coloniales que tuvieran los recursos para ello, viaja a
España para completar su formación. Allí se destaca por su
dedicación al estudio y por su conducta, de modo que recibe permiso del Papa
para leer e investigar los libros herejes custodiados por la Inquisición
(menos los que tienen contenidos obscenos).
Estudia en la Universidad de Salamanca (1786) ,en Valladolid y
Madrid y se recibe de abogado en la cancillería de Valladolid
(1793). En Salamanca mientras aún
estudiaba (1790) fue el primer presidente de la Academia de Práctica
Forense y Economía Política de la Universidad, siendo protagonista del
nacimiento de la economía política como arte-ciencia.
En su
dedicación al estudio y la exploración de conocimientos, Belgrano conoce
los pensamientos fisiocráticos. Estos se fundamentan en el
concepto que la única fuente de riqueza es la naturaleza, en especial la
agricultura y que por lo tanto los esfuerzos principales del Estado
deben abocarse a promoverla y no entorpecerla mediante impuestos
abusivos y controles aduaneros que sostenían a las clases improductivas.
Uno de los elementos más sobresalientes de este conjunto de pensamientos
es que se comienza a pensar en sistemas y las relaciones entre sus
partes, en el flujo de dinero en la sociedad y en cómo se crea
valor. .
En
Francia el representante del pensamiento fisiiócrata es Francisco Quesnay, al cual Belgrano estudia con
entusiasmo En 1794, traduce el trabajo de Quesnay “Máximas generales del
gobierno económico de un reino agrícultor” que es la fuente de
influencia fisiocrática más clara que llegó al Río de la Plata.
La doctrina toma auge en Italia,
principalmente a través de los trabajos de Fernando Galliani y del abate
Antonio Genovesi.
Éste es el maestro predilecto de
Belgrano. Era un mercantilista moderado, que pretendió combinar la
libertad económica con los principios del proteccionismo industrial y
agrario, contrariamente a los fisiócratas que basaban sus teorías en la
libertad de producción y circulación de los productos.
En Inglaterra la fisiocracia tuvo sus
mejores exponentes en Ricardo Cantillon y en Adam Smith.
También conoce los escritos de Rousseau, Diderot, Voltaire y Montesquieu
y se siente atrapado por la historia reciente de la revolución francesa.
En España se destacan las figuras de
Pedro Rodríguez de Campomanes, Melchor Gaspar de Jovellanos (citado en
nuestra nota editorial INFOHUETAS 23) y Vicente
Alcalá Galiano. Estos se oponían a los mayorazgos y propiciaban el justo
reparto de las tierras. Belgrano se empapó de estas teorías y de las
visiones particulares de cada uno de estos autores, en la mayoría de los
casos los estudia en sus lenguas originales. De esta manera va
moldeando su pensamiento como estadista y economista.
Belgrano:
El Cónsul estadista, economista, militar y periodista
En las
colonias (propiedad "personal" del rey) la relación con España era compleja. Inicialmente
establecidas como ·Proveedores· de España, estaban demandando un
desarrollo local y regional que requería también de una construcción
política más elaborada. Los antiguos "Consulados" se
ocupaban de resolver y mediar en cuestiones comerciales, pero la
evolución de las colonias va creciendo en complejidad. Surgen infinitos conflictos de intereses
que al no ser resueltos institucionalmente, desembocan en un crecimiento
caótico en las colonias, dominio y explotación de los mejor
establecidos, contrabando, etc. Esta realidad requiere de
capacidades distintas a las meramente administrativas y
gubernamentales de un virrey, por lo que en diferentes puntos de América
se crean nuevos Consulados. Además de las tareas
administrativo-comerciales se les suma la de promover
el desarrollo local (siempre en función de las necesidades españolas),
promover la enseñanza técnica, ocuparse de los problemas logísticos
(caminos, puertos, etc.) y promover la agricultura, básicamente el
cultivo de de
cereales. Estas complejas tareas tenían
dos soluciones posibles, la de sostener una acción dominante o la de
aplicar un enfoque sistémico y construir un camino hacia el equilibrio y
el bien común: camino arduo por el que decidió transitar Belgrano a lo
largo de toda su vida.
Se establecen entre 1785 y 1786, los consulados de Málaga, Alicante,
La Coruña, Santander y Tenerife, y en América, los de Caracas y
Guatemala (1793), Buenos Aires y La Habana (1794), Cartagena de Indias.
Siguiendo el ejemplo sevillano, el original de la Real Cédula para
Buenos Aires está redactado sobre un ejemplar de la Cédula expedida para
Caracas, con unas pocas enmiendas. Las correcciones se refieren a
aspectos procesales y a una serie de encargos especiales para la Junta
de Buenos Aires, como por ejemplo, el artículo XXIII: "Construir buenos
caminos y establecer rancherías en los despoblados... limpiar y mantener
limpio el puerto de Montevideo, y construir en sitio proporcionado un
muelle o desembarcadero en Buenos Aires, donde puedan hacerse las cargas
y descargas sin riesgo de averías ni fraudes".
Estando en España, en diciembre de
1793, Manuel Belgrano fue llamado desde el virreinato por el Ministro Gardoqui, quien le anuncia que ha sido
nombrado por el rey Secretario Perpetuo del Consulado que se ha de erigir en Buenos
Aires. Manuel Belgrano confiesa en sus memorias que por entonces
ignoraba lo referente a la política colonial española y a su patria.
Sin embargo, este nombramiento que lo toma por sorpresa, requiere que el
presente un bosquejo de sus propuestas ante las autoridades reales. En ese proyecto ya delinea
sus ideas que promoverá desde el consulado, donde quiere fomentar el
bien común aplicando todos los conocimientos que adquirió en sus
estudios e investigaciones.
Belgrano tenía discreto manejo de idiomas: italiano,
francés, inglés, castellano y algunas lenguas indígenas. La
situación europea le permitió avizorar los cambios que provocaba la
Revolución Moderna: sociales (derechos del hombre y del ciudadano);
económicos (mercantilismo-capitalismo); tecno-científicos (Revolución
Industrial); educativos; políticos (Ilustración); culturales y
religiosos. (En 1985 cuando el actual rey de España recibe el
título de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Belgrano, en Buenos
Aires, destaca que el primer lugar en el mundo donde se ensaya el Estado
Moderno es en los territorios que habían sido colonias españolas.)
Llega a Buenos Aires el 7 de mayo de 1794, dispuesto a consagrarse a sus
obligaciones, y poder aplicar sus vastos conocimientos teóricos para
interpretar la realidad y tender a su transformación en un cargo que
pareciera haber sido creado para que el pueda transformar la colonia en
la patria argentina. El Consulado
celebra su primera sesión el 2 de junio de ese año, tiene jurisdicción
mercantil, a la par que carácter de junta económica, para el fomento de
la agricultura, industria y comercio. Entre las funciones del
Secretario figura la de ‘’escribir cada año una memoria sobre los
objetos propios de su instituto”. Belgrano utiliza cada oportunidad como
un instrumento para difundir sus pensamientos políticos y económicos y despliega entonces una
actividad incansable. 
Como Secretario del Consulado se
propuso tres objetivos, a través de un plan bien estructurado: fomentar
la agricultura ganadería; animar la industria y proteger el comercio
interno y externo. Su visión fue integradora y americanista. Se movió
con diligencia y sentido práctico respecto a la realidad que le tocó
vivir. Atendió a las necesidades reales del país.
El Consulado de Buenos Aires fue uno de los lugares de debate y
planificación de la política económica virreinal, particularmente en lo
comercial. Fue centro de difusión de ideas y de inicios educativos
orientados a las cuestiones productivas y el gremio de los principales
comerciantes en la defensa de sus intereses corporativos y de su
preeminencia en la sociedad.
La función social del Consulado, el reparto de cargos y oficios, los
sueldos, el funcionamiento interno de la Junta de Gobierno y del
Tribunal, la relaciones con otras instituciones, la defensa de fueros
personales y de preeminencias familiares o de grupo, y hasta las obras
para el lucimiento del edificio, muestran al reducido grupo de grandes
comerciantes como una elite que defienden sus privilegios, encubiertos
como "parte más sana" y clase honorable de la sociedad porteña.
Los funcionarios electivos del Consulado - un prior, dos cónsules, nueve conciliarios y un síndico, todos bienales - eran escogidos de la
matrícula de exportadores e importadores con vínculos ultramarinos y en
el tráfico de internación hasta el Perú. Representaban, además,
poderosos clanes familiares, generalmente de origen vasco y de
inmigración reciente. En los primeros años del siglo XIX comienzan a
cobrar fuerza los nuevos inmigrantes, muchos de ellos catalanes, o los
hijos de los anteriores, o bien nuevos representantes de viejas familias
criollas, formados todos en las nuevas condiciones de competencia en un
océano Atlántico dominado por Inglaterra., Veracruz, Guadalajara y
Santiago de Chile (1796).
Con
algunas interrupciones, Manuel Belgrano desempeñó la secretaría desde su
regreso de España hasta poco antes de la Revolución de Mayo de 1810. Las
licencias se debieron en 1796 y en 1800 a razones de salud y lo
reemplazó interinamente su primo Juan José Castelli. En
1796, durante su licencia, Belgrano traduce y presenta “Principios de la Ciencia Económica Política” que
es la traducción de dos trabajos de autores fisiócratas.
Las reformas borbónicas y el auge de
las nuevas burguesías en América impulsaron, en el reinado de Carlos IV,
ejercen una presión fiscal insoportable sobre las colonias. Los
comerciantes reaccionaron en defensa de sus intereses: unos aferrándose
al control estricto de los mecanismos de intercambio local, sobre todo
los que tenían intereses en la ganadería; otros más audaces, se lanzaron
en la competencia y en la intensificación del contrabando con la
creación de saladeros, el comercio esclavista, etcétera. Unos y otros
especularon, cada uno a su modo, con luna rápida ruptura del monopolio
comercial español y una apertura hacia los demás circuitos comerciales
del atlántico.
A partir de 1796 cuando quiebra el comercio en
el océano atlántico como consecuencia de las guerras navales, y hasta
1799, el
Consulado es el centro para la
discusión de políticas de comercio y búsqueda de alternativas, donde se
analiza el libre comercio con otros estados (además del español).
De 1800 a 1805. se ocupa de la
defensa de la situación económica local: la obra del muelle porteño, el
armamento de corsarios, la circulación interna de mercancías, etcétera.
Este cambio de lo mundial a lo local, refleja la rápida adaptación a una
situación de creciente autonomía.
Desde el Consulado aplaudió la
aparición del periódico "Telégrafo Mercantil": ayudó a su fundación en
1801, donde difundió sus ideas revolucionarias. Como Secretario del
Consulado protegió los órganos periodísticos publicados en el Río de la
Plata
Hipólito Vieytes,
contando con el auspicio de Belgrano, inicia la edición del
Semanario de Agricultura, Industria y Comercio en 1802 que trata
proponía tratar "de la agricultura en general y los ramos que la
son anexos, como son cultivo de huertas, plantío de árboles,
riego, etc. De todos los ramos de industria que sean fácilmente
acomodables a nuestra presente situación, del comercio interior y
exterior de estas provincias, de la educación moral, de la
economía doméstica, de los oficios y las artes, de las
providencias del gobierno para el fomento de los labradores y
artistas, de los elementos de química más acomodados a los
descubrimientos útiles, a la economía del campo y a la mejor
expedición de los oficios y las artes"
En 1806 se producen las primeras invasiones inglesas. El acontecimiento
despertó todo el celo patriótico de Manuel Belgrano, quién encontró en la
tarea de promover la ilibertad su más alto cometido. Se
arrepiente de su nula formación militar, aunque esto no le impide ver el
desorden y escaso patriotismo que hay en los cuarteles.
Sin haber vestido nunca un uniforme, ni haber recibido instrucción, se
hizo militar. Para sus lamentos, porque halló ejércitos acobardados, sin
orden ni disciplina, mal armados y peor acostumbrados y sin presupuesto
suficiente. Entre las familias patricias de Buenos Aires se choca con los
intelectuales criollos que no sabían si subordinar el país a España (entonces
bajo la avanzada de Napoleón) o a Inglaterra.
En 1806 el gobierno de la
ocupación inglesa exige la jura de fidelidad al monarca británico,
por parte de los comerciantes exportadores y de los funcionarios
locales. Belgrano toma todos los sellos del Consulado y abandona
provisoriamente la ciudad.
En 1807
Napoleón Bonaparte entra en España y se interrumpe la monarquía de
Fernando VII,. En las colonias españolas comienazan a fortalecerse
los ideales de emancipación.. Belgrano, junto con Castelli,
Vieytes, Rodríguez Peña y otros se inclinaron por el apoyo a Carlota
Joaquina, hija de Carlos IV (hermana de Fernando VII) y esposa del
regente portugués que había huido de Napoleón y se había instalado en
Río de Janeiro. El carlotismo, de gran circulación entonces, proponía el
reconocimiento de la soberanía de Carlota y de la autonomía de las
colonias bajo su mando, al estilo de una monarquía constitucional como
la inglesa. Manuel Belgrano durante los próximos años de discusiones,
esgrimió con frecuencia el ideal de una monarquía para las colonias
españolas.
La progresiva apertura del
comercio con extranjeros, forzada por la situación bélica, es acompañada
desde el Consulado por una tolerancia creciente. Fueron pocos los que
advirtieron los peligros de una apertura irrestricta y Belgrano lo hizo
en 1809. Belgrano es uno de los pocos hombres públicos que a través de su
actividad como funcionario del Estado Hispanoamericano y luego como
promotor de Revolución de 1810, se ocupó con verdadero sentido de
estadista en promover el bien común.
Sus memorias anuales del
consulado , envés de ser meros informes administrativos, abarcan temas de
desarrollo local:
“Medios
generales de fomentar la agricultura, animar la industria, proteger el
comercio en un país agricultor” (15 de Junio de 1796).
De
allí se extrae la siguiente cita:
“Criar desde el pueblo con muy grande demencia los frutos de la tierra,
labrándola, e enderecandola, para verlos de ella… E porende todos se
deben trabajar, que la tierra onde moran, sea bien labrada … Ca por seso
deben los omes conocer la tierra, e saber para que será mas provechosa,
e labrarla… por maestría; ca non la deben despreciar, diciendo que non
es buena, ca si non fuere para una cosa, serlo ha para otra …” Memoria
que leyó el Licenciado Don Manuel Belgrano, Abogado de los Reales
Consejos, y Secretario por S.M. del Real"
.
“Utilidades que resultarían a esta provincia y a la Península del
cultivo del lino y cáñamo; modo de hacerlo; la tierra más conveniente
para él; modo de cosechar esos dos ramos, y por último se proponen los
medios de empeñar a nuestros labradores para que se dediquen con
constancia a este ramo de agricultura” (9 de Junio de 1797).
Memoria que trata sobre las ventajas del acercamiento entre hacendados y
comerciantes y sobre la libertad de comercio, para el adelantamiento e
instrucción general de estos países y sobre la dependencia mutua entre
agricultura y comercio (14 de Junio de 1798).
“Establecimiento de fábricas de curtiembres” (14 de Junio de 1802).
.
“Necesidad de aumentar nuestra Población y medios de conseguirlo,
sin recurrir fuera de nuestras provincias” (14 de Junio de 1805).
“Fomento de la
Agricultura en Establecimientos de Sociedad y Escuelas de su enseñanza”
(16 de Junio de 1806).
“Necesidad del
comercio interior” (12 de Junio de 1807).
En este contexto, las propuestas de Belgrano se dirigen a buscar la
diversificación productiva, siguiendo las ideas del pensamiento agrario
ilustrado y de las necesidades del país.
Su propuesta de cultivar lino y cáñamo para la fabricación de telas y
sogas y así desarrollar una industria local, fracasó por falta de apoyo
gubernamental y porque en Buenos Aires los ganaderos tampoco estaban
decididos a invertir en ese proyecto.. El pedido oficial de 1796 para formar un
depósito de trigo con el fin de regular su precio, tampoco encuentra eco
entre los comerciantes. Los intentos del virrey Melo de Portugal para
regular el tráfico interno de cueros, chocan con una oposición
corporativa invencible, sin lograr tocar los privilegios y los negocios
turbios de las familias que exportaban los cueros.
Las iniciativas que hubieran podido dotar a Buenos Aires de una mejor
infraestructura mercantil chocaron con la insolvencia del Consulado y el
temor de comerciantes que veían amenazado el contrabando. A
partir del 1800, la defensa del estuario terminó de consumir los escasos
recursos disponibles. Desde el Consulado, Belgrano crea las
escuelas de Náutica y de Dibujo. Las academias consulares fracasan por
falta de aprobación y de sustento oficial y son cerradas por orden de
España. La Corona exhibe una política
contradictoria: mientras el discurso público habla de fomentar las
industrias y los oficios útiles, el sistema colonial impide las
iniciativas que hubieran podido llevar a las colonias a competir con
España, y así amenazar el vínculo de dependencia. El papel decisivo jugado
por Belgrano en estos intentos lo lleva de posturas reformistas hasta la
convicción revolucionaria.
Belgrano se sintió respaldado por los
hombres y los intereses de la segunda generación de inmigrantes, más
abierta en sus esquemas. En sus memorias a veces menciona a estas
personas como "mis amigos" sin dar detalle de ellos. A ella pertenecieron Domingo Matheu y
Juan Larrea, comerciantes catalanes que formarían parte de la Junta
revolucionaria de 1810.
El cónsul Belgrano convenció
al nuevo virrey, Cisneros, de editar el periódico "Correo
de Comercio" que aparece el 3 de marzo de 1810. El
Cónsul y ahora periodista dirige este instrumento que utiliza para
difundir más sus ideas, siendo de este modo el primer político local que
incursiona fuertemente en los medios de comunicación, meses antes de que
Mariano Moreno fundara "La Gaceta". Con la excusa de discutir sus ediciones, promovía
reuniones en que se planeaban las acciones de su grupo político. Su
nombre público era la Sociedad Patriótica, Literaria y Económica.
Con inteligencia y astucia Belgrano va sembrando sus ideas y buscando
todos los medios para transformar la realidad atrasada de las colonia.
La apertura al comercio internacional del puerto de Buenos Aires, que
fue ordenada por el virrey Cisneros, en parte presionado por la famosa "Representación de los Hacendados", escrita por Mariano Moreno, pero
aparentemente basada en las ideas de Belgrano.
De mentalidad liberal, nutrido en el ideario de Revolución Francesa, que
compatibilizó con sus fervientes creencias cristianas, luchó por la
independencia de su patria, al punto que solicitó el día 24 de mayo, en
vísperas de la revolución, la inmediata destitución del virrey Cisneros, amenazando que si a las tres de la tarde del día
siguiente continuaba en el mando él se encargaría por las armas, de
derribarlo. El virrey fue destituido y Belgrano designado vocal de la
Primera Junta de Gobierno, constituida por criollos, el 25 de mayo de
1810.
Sus
dudas sobre los deseos de sus compatriotas por construir una nación libre e independiente
las manifiesta en su autobiografía, comentando los sucesos previos a
la revolución de mayo:
" ¡Tales
son en todo los cálculos de los hombres! Pasa un año, y he ahí que sin
que nosotros hubiésemos trabajado para ser independientes, Dios mismo
nos presenta la ocasión con los sucesos de 1808 en España y en Bayona
Belgrano
protagonizará el movimiento independentista. "
"Se vencieron al fin todas
las dificultades, que más presentaban el estado de mis paisanos que otra
cosa, y aunque no siguió la cosa por el rumbo que me había propuesto,
apareció una junta, de la que yo era vocal, sin saber cómo ni por dónde,
en que no tuve poco sentimiento."

Manuel Belgrano es recordado más como
militar y creador de la Bandera Nacional que como pensador, estadista,
ecologista o por promover una agricultura sustentable.
Propuestas para una agricultura sustentable
"Las mas sabias legislaciones
jamás separaron á la Agricultura
del Comercio; á ambas dispensaron igual protección. Sin recompensa
no hay talento, porque es su principio y su móvil. El genio para
sobresalir necesita de la emulación, y solo se excita con la
recompensa".
“La agricultura es
la madre fecunda que proporciona toda las materias primeras que dan
movimiento a las artes y al comercio”. (considera
como "artes a la inminente industria y las labores artesanales".
“Todas las Naciones
cultas se esmeran en que sus materias primeras no salgan de sus estados
a manufacturarse, y todo su empeño es conseguir, no solo el darles nueva
forma, sino aun atraer las del Extranjero para ejecutar lo mismo, y
después vendérselas...”
"Nadie
duda que un estado que posea con mayor perfección el verdadero cultivo
de su terreno, en el que las artes se hallen en manos de hombres
industriosos con principios, y en el que el comercio por consiguiente se
haga con frutos y géneros suyos, sea el verdadero País de la felicidad,
pues en el se encontrará la verdadera riqueza, será bien poblado, y
tendrá los medios de subsistencia y aun otros que le servirán de pura
comodidad"
De su período consular
provienen las más
importantes referencias que hace sobre la agricultura y su vinculación
con la industria y el comercio y el rol del estado, pensamientos que
siembra y hace circular a través de las memorias anuales del Consulado y
de sus sendas colaboraciones periodísticas que son leídas con entusiasmo
en la colonia, aún cuando (como comenta en sus memorias) cada uno las
entendía como mejor le caía a sus propios intereses. Propicia la
creación de una Escuela Práctica de Agricultores y otra de Comercio. Su
interés es mucho más amplio y desea fomentar los conocimientos teóricos
y aplicados.
Su preocupación por
el rol subyugado de la agricultura dentro una economía bonaerense
rudimentaria, basada en el latifundio ganadero, constituye un tema
clave. No resulta casual que señalara prontamente, en pleno proceso
revolucionario en junio de 1810- que la situación de los agricultores se
debía a “la falta de propiedades de los terrenos que ocupan los
labradores”. Éste era el “gran mal” de donde provenían todas sus
“infelicidades y miserias, y de que sea la clase más desdichada de estas
Provincias, debiendo ser la primera y más principal que formase la
riqueza real del Estado…
Conociendo a fondo la desmesura con que desde
el período colonial se habían repartido las tierras, destacaba que había
potentados en Europa que no eran señores de tantas leguas de campo como
en nuestros lares. Por ello, para arraigar a una población en
crecimiento e integrarla a la sociedad, proponía que se facilitara a los
labradores el acceso a la propiedad de la tierra.
También mostró preocupación por las tierras improductivos “sin provecho
propio ni del Estado”, señalando la necesidad de obligar a sus
poseedores “no a darlas en arrendamiento, sino en enfiteusis a los
labradores” (lo cual se intentaría recién en el gobierno de
Rivadavia) . De esta manera, Belgrano adelantaba una solución para lo
que constituiría un drama constante de los chacareros que, un siglo
después, en 1912 en el grito de Alcorta,
reclamarían todavía por la precariedad de sus contratos de
arrendamiento. Claramente volcado a favor de incrementar la producción
agrícola, no vaciló en aconsejar medidas extremas. A quienes tenían
tierras incultas “se podría obligar a la venta de terrenos, que no se
cultivan, al menos en una mitad, si en un tiempo dado no se hacían
plantaciones por los propietarios”.
Si bien en el cultivo de granos
el manejo de mayores superficies puede ser eficiente en la tercerización,
aún hoy se conoce de la importancia de la propiedad de la tierra para la
producción intensiva.
Tributario del pensamiento fisiocrático, Belgrano consideraba a la
agricultura como “el verdadero destino del hombre”. Juicio comprensible
en una colonia en que, a diferencia de los Estados Unidos de entonces,
privilegiaba una primitiva economía pastoril y en el que los hacendados
concentraban el poder real del ámbito bonaerense. Sin embargo,
lejos estaba de proponer un desarrollo inarmónico de la economía. Por el
contrario, sustentaba la idea de una interdependencia con otras
actividades económicas, subrayando la necesidad de “fomentar la
agricultura, animar la industria y proteger el comercio” ya que “son las
tres fuentes universales de las riquezas”.
Además, afirmaba que “ni la
agricultura ni el comercio serían casi en ningún caso suficientes para
establecer la felicidad de un pueblo si no entrase en su socorro la
oficiosa industria”. Mas aún; ninguna de aquellas actividades podía
establecerse sólidamente si la industria “no entra a dar valor a las
rudas producciones de una y materia y pábulo a la perenne rotación del
otro”. En setiembre de 1810, fue todavía más contundente, recalcando la
unión de la agricultura y la industria porque “si la una pesa más que la
otra ella viene a destruirse a sí misma. Los frutos de la tierra sin la
industria no tendrán valor; si la agricultura se descuida, los conductos
del comercio quedarán atajados”. Habría que esperar más de medio siglo
para que las ideas de Belgrano adquirieran eco nacional en las voces de
Vicente Fidel López y Carlos Pellegrini, entre otros, durante la
acalorada discusión en el Congreso sobre la nueva ley de aduanas.
Promueve nuevos cultivos como el lino y el cáñamo; se ocupa del
mejoramiento del ganado vacuno y lanar, teniendo especial consideración
por el ‘’ganado de la tierra’’ – llamas,
alpacas,
vicuñas y guanacos. Asimismo se ocupa del mejoramiento de la manufactura
textil, por ejemplo en Cochabamba se busca mejorar la producción de
lienzos de algodón para competir con la manufactura europea – catalana,
en un primer momento, y luego inglesa, gran parte de ésta arribaba
gracias al contrabando. Expresa su inquietud por fomentar un
manejo racional de la apicultura en vistas del potencial exportador de
la Argentina y la manera rudimentaria en que se manejaban localmente las
abejas.
Foto: Acto en el Monumento a la
Bandera en Rosario convocado por las entidades rurales el 25 de mayo
2008, donde acudieron unas 300 mil personas reclamando diálogo con el
gobierno nacional.. Probablemente aún muchos de los participantes
ignoren la visión que tenía Belgrano de la agricultura. Fuente:
CRA
Se ocupó del mejoramiento de los
caminos, de la construcción de un muelle para el puerto de Buenos Aires,
de la fundación de una plaza fortificada en Choele
–Choel
para contrarrestar el cuatrerismo practicado por los indios araucanos,
etc.
El desarrollo económico está
unido a un desarrollo social. Se preocupa por el mejoramiento de la
situación de los campesinos y rescata los derechos de los "naturales". Busca integrar al indio que se encontraba en la
pampa, a través del comercio y de la evangelización, transmitiéndole los
valores de la civilización y promueve la restitución de tierras para el
cultivo.
También se ocupa de la
integración de la mujer, ya sea a través de los oficios tradicionales,
como hilanderas y tejedoras, o proponiendo que sean mano de obra en los
diferentes pasos que demandaban los cultivos del lino y del cáñamo.
Belgrano propiciaba la educación de las primeras letras a través de
escuelas gratuitas y la enseñanza de oficios, como un medio de combatir
la ociosidad y los vicios. También fue uno de los primeros en
interesarse por la educación de la mujer, proponiendo la instalación de
escuelas gratuitas, “…donde se les enseñará la doctrina cristiana, a
leer, escribir, coser, bordar, etc. y principalmente inspirarles amor al
trabajo, para separarlas de la ociosidad, tan perjudicial, o más en las
mujeres que en los hombres”. Destina premios de 30 y 40 pesos fuertes a las niñas huérfanas
del Colegio de San Miguel que presentaran una libra de algodón hilado.
"Cualquiera otra
riqueza que exista en un estado agricultor, será una riqueza precaria...
Es pues, forzoso atender primeramente á la agricultura, como que es el
manantial de los verdaderos bienes, de las riquezas que tienen un precio
real... pues toda prosperidad que no esté fundada en la agricultura es
precaria; toda riqueza que no tiene su origen en el suelo es incierta.."
"Este orden admirable e inmutable que Dios
ha prescripto á la naturaleza, no tiene otro objeto que la renovación
sucesiva de las producciones necesarias a nuestra existencia ."
"Persuadámonos,
señores, que en esta Provincia la verdadera mina es la tierra bien
cultivada; que mientras no se atienda, nunca seremos felices, y que,
como dice el célebre Quesnay, con preferencia á todo, un estado
agricultor debe estar poblado de ricos labradores "
La felicidad y
abundancia se lograrán, “...atendiendo a los ramos de agricultura,
industria y comercio, como que son las tres fuentes universales de
las riquezas
Además de
dar varias recomendaciones sobre como aprovechar la tierra, aconseja a
los jóvenes agricultores profundizar sus estudios del suelo,
perfeccionar sus conocimientos sobre abonos, intensificar la lucha
contra plagas de ratones, hormigas y otras alimañas, que perjudican la
siembra y arruinan las cosechas. Propone en consecuencia, la
implantación de un sistema de premios y subsidios a los fines de
estimular e incentivar una mayor producción agrícola a través de una
adecuada educación tecnológica. Estos premios serían efectivizados en
dinero, en préstamos adelantados a cuenta de futuras cosechas y que
servirían para construcción de viviendas, pero con la condición de que
"sólo se darían a aquellas personas literatas que con más empeño
hubiesen expuesto sus pensamientos útiles sobre el asunto que se les
propusiese ; para lo cual se deberían nombrar jueces que imparcialmente
determinasen quien sería digno del premio en primero , segundo y tercer
lugar a fin de adjudicarse de este modo los premios con la mayor
justicia ". En otras palabras, se opone a los subsidios
indiscriminados dados a discreción y promueve el trabajo a partir de
proyectos realizables.
A tal fin sugiere ya en 1795 instalar para los labradores una escuela práctica de
agricultura, "pues como dejo expuesto, sin saber nada se adelanta y
haciendo aprender las reglas a los jóvenes labradores, al mismo que se
les enseñase prácticamente, podría sacar muchas utilidades
proporcionando todas las materias primeras”
Belgrano ofrece presentar para las escuelas una cartilla rural traducida
del alemán y muestra un conocimiento profundo de la naturaleza y de la
rotación de los cultivos: “El verdadero descanso de la tierra es la
mutación (rotación) de producciones”.
Recién en 1879 se crea en la Provincia de Buenos Aires la Escuela
Práctica de Agricultura de Santa Catalina. Luego, el 6 de agosto de
1883 se establece el Instituto Agronómico y Veterinario de la
Provincia de Buenos Aires, del cual en 1887 egresan los primeros 6
profesionales. El 12 de noviembre de 1889 se crea la Facultad de Agronomia y Veterinaria de La Plata.
El 9 de agosto de 1821 se establece la Universidad de Buenos
Aires, recién el 25 de septiembre de 1904 se crea la Facultad de
Agronomía, Este sueño de Belgrano, como tantos otros,
será una realidad tardía..
Belgrano en la Huerta
Recién en el año 1991 durante el gobierno de Carlos Menem, se crea el
programa ProHuerta, que propone difundir la horticultura para el
autoabastecimiento en la zona rural y promover al agricultura urbana y
suburbana, propósitos que ya proclamaba Belgrano doscientos años atrás.
Pocas referencias hemos encontrado sobre la promoción de la
Agricultura Urbana y Periurbana en las citas bibliográficas de Manuel
Belgrano. Suponemos que esto se ha de deber más al escaso interés
de los historiadores por este tema que a la falta de interés del propio
Belgrano. Seguramente durante su estadía en España habrá conocido
los ya desarrollados sistemas de producción intensiva, enriquecidos por
los aportes de frutas y hortalizas de todo el mundo, especialmente del
continente Americano. El historiador argentino Felipe Pigna
describe la promoción de la huerta en el Ejército del Norte: "Las tropas que comandaba el
general Manuel Belgrano, como
sucedía con todas las que
lucharon en nuestras guerras por
la independencia, pasaban meses
y años sin cobrar sus
correspondientes sueldos. Los
soldados estaban mal vestidos y
sufrían todo tipo de necesidades.
A Belgrano se le ocurrió un
emprendimiento: repartir
terrenos sin explotar a cada
regimiento para su cultivo. Todos
los cuerpos tuvieron una huerta
abundante de hortalizas y
legumbres, y de este modo, todos
llenaron su necesidad de esta
manera y entretenían su equipo,
porque los frutos que sobraban
del consumo se vendían en
beneficio de todos los soldados
que los habían cultivado. "
Belgrano, tan interesado en el
fomento de los plantíos, se interesó en adaptar algunas especies
cordilleranas en la Recoleta, para luego plantarlas en el Pago de la
Costa (San Isidro). Entre ellas podemos mencionar: valeriana, gencianas, umbilíferas
en general, como andrómeda, arbuto, cascarilla o quina en varias de sus
especies. Naranjos, limoneros y duraznos se dieron con facilidad en San
Isidro. Pequeñas manzanitas silvestres. Aguaribay, guayabos y aribaibo,
llegadas de la zona del oriente altoperuano (Bolivia actual). Reina
apache, jareta del monte y ciertos árboles de vainilla silvestre,
begonias y la célebre ariruma, orquídea muy perfumada llegada de las
Misiones, al igual que una gran selección de jazmines del Paraguay.
También se intentó plantar el molle, árbol de la zona
peruana, de importante follaje, muy a propósito para la planicie y muchas especies más,
integrando el paisajismo y la producción agrícola intensiva.
Belgrano, filósofo y
metafísico. y ecologista
Demasiado fuerte ardía su fuego sagrado como para que Manuel Belgrano se
quedara encerrado en claustros o se hubiera dedicado plenamente a la
difusión de sus pensamientos o a la discusión de ideas: Comprendió
que era imprescindible ser un hombre de acción si quería que se
consolidara al menos parte de lo que el deseaba para la incipiente
Argentina.
Sin embargo era uno de los hombres más cultos y educados del Rio de la
Plata. Sus
conocimientos de la literatura clásica y la filosofía son profundos,
como puede observarse también a través de los libros que donara a la
Biblioteca de Buenos Aires, listado indexado
detalladamente por el Instituto Belgraniano. También le
interesaron la química, la farmacología, la botánica, la
estadística y las ciencias en general.
Se nutre de los fisiócratas y de otros pensadores contemporáneos, pero
también de autores clásicos y construye su propia visión.
Manuel Belgrano era
contemporáneo de los pensadores de La Naturphilosophie
o Filosofía de la Naturaleza que fue una corriente de la tradición
filosófica del idealismo alemán del siglo XIX
ligada al Romanticismo y del francés Étienne Geoffroy
Saint-Hilaire
En ellos se inspiraría james Lovelock
en 1969 para
conceptualizar su teoría
"Gaia"
que considera al planeta Tierra como un sistema similar al de un ser
viviente.
Casi doscientos años antes de que fuera
plasmada esta teoría con una visión tal vez algo animista de
la naturaleza, y la tierra, un concepto de la virtud (o "buen karma") de los
agricultores y de quienes cuidan del planeta, Belgrano ya expresa:
"Es pues forzoso atender primeramente á la Agricultura como que
es el manantial de los verdaderos bienes, de las riquezas que tienen
un precio real, y que son independientes de la opinion, darla todo
el fomento de que sea susceptible, y hacerla que prospere en todas
las Provincias que sean capaces de alguno de sus ramos..."
Esta tendencia
seguramente se observará nuevamente en el ciclo 2009 - 2010 cuando
se prevé que los capitales migrarán de la especulación financiera
hacia los comodities e invertirán en tangibles como la compra
de tierras, la tecnificación y el desarrollo de cultivos y más allá
de la coyuntura, a nivel mundial hay una fuerte tendencia a
apoderarse de las tierras de suelo fértil y con suficiente agua.
"La Agricultura es el verdadero destino del hombre. En el
principio de todos los Pueblos del Mundo cada individuo cultivaba
una porcion de tierra; y aquellos han sido poderosos, sanos, ricos,
sabios y felices, mientras conservaron la noble simplicidad de
costumbres, que procede de una vida siempre ocupada, que en verdad
preserva de todos los vicios y males. La Republica Romana jamas fue
mas feliz y mas respetada, como en el tiempo de Cincinato; lo mismo
ha sucedido á todos los Pueblos; y asi es que en todos ha tenido la
mayor estimación, como es sin contradiccion el primer arte, el mas util, mas extensivo, y mas esencial de todos los artes. Tenemos á
los Egipcios que honraban á Osiris como inventor de la Agricultura;
los griegos á Ceres y Triptolemo su hijo; los habitantes del Lacio á
Saturno ó Jano su Rey, que pusieron entre sus Dioses en
reconocimiento de los favores que les habia dispensado. La
Agricultura fue casi el unico empleo de los Patriarcas mas
respetables de los hombres por la simplicidad de sus costumbres, la
bondad de su alma, y la elevacion de sus pensamientos. En todos los
Pueblos antiguos ha sido las delicias de los grandes hombres, y aun
la naturaleza parece que se ha complacido y complace en que todos
los hombres se destinen a la Agricultura, y sino ¿ por quien se renueban las estaciones? ¿por quien sucede el frio al calor para que
repose la tierra, y se reconcentren las sales que la alimentan? Las
lluvias, los vientos, los rosios, en una palabra, este orden
admirable é inmutable que Dios ha prescrito á la Naturaleza, no
tiene otro objeto, que la renovacion succesiba de las producciones
necesarias á nuestra existencia."
En el «Correo de Comercio» del 9 de junio de 1810, Belgrano
apunta que:
Todo se ha dejado a la naturaleza; más es, aún a esta misma, se ha
tirado a destruir, si cabe decirlo así; por todas partes que se
recorra en sus tres reinos, animal, vegetal y mineral, sólo se ven
huellas de la desolación.."
"No se debe menos atención a los montes. Es indispensable poner
todo cuidado y hacer los mayores esfuerzos en poblar la tierra de
árboles,
mucho más en las tierras
llanas propensas a la sequedad al no encontrarse defendidas; la
sombra de los árboles contribuye mucho para conservar la humedad,
los troncos quebrantan los aires fuertes."
Referencia como ejemplo a algunos cantones de Alemania donde
(según Evelyn en su «Discourse of forest trees») no se puede cortar
árbol ninguno por propio que sea para los usos de carpintería sin
antes haber probado que se ha puesto otro en su lugar, añadiendo a
esto que ningún habitante de la campaña puede casarse sin presentar
una certificación de haber comenzado a cultivar un cierto número de
árboles.
"Nada
ciertamente puede dar tal satisfacción como la vista y goce de
paseos deliciosos a la sombra de los árboles que uno ha plantado por
sus manos; ellos están prontos para nuestro recreo, y para darnos
crecidas utilidades..."
Favoreciendo
la forestación expresa: "Así repondríamos lo que han destruido los que nos
precedieron y lo que nosotros arruinamos sin consideración alguna a
la posteridad, contentándonos
únicamente con
trabajar para nosotros, para nuestros placeres"
Estas citas de
Manuel Belgrano podrían haber provenido de un ecologista de nuestros
tiempos.
Belgrano, el más católico de
nuestros próceres, entendía que estas eran funciones esenciales de los
curas que encuadraban dentro de su ministerio, “pues el mejor
medio de socorrer la mendicidad y miseria es prevenirla y
atenderla en su origen”. Proponía traslada la experiencia europea de
otorga recompensas a quienes realizaban nuevos plantíos,
“señalando un premio por cada árbol que se da un tanto" .
También se ocupó de evitar la
matanza indiscriminada del ganado vacuno y yeguarizo,
prohibiendo la matanza de las hembras preñadas, entre otras medidas.
Aconsejaba que se favoreciera la producción de lanas de vicuña. Belgrano
proponía con sabias leyes evitar ‘’las bárbaras costumbres de correr y
matar a los inofendentes
animalillos para esquilarlos”.
Belgrano y la corrupción porteña
”No puedo decir bastante mi sorpresa cuando conocí a los hombres
nombrados por el Rey para la Junta, quienes lejos de cumplir con la
misión encomendada, de propender a la felicidad de las provincias del
virreinato de Buenos Aires, eran todos comerciantes españoles,
exceptuando uno que otro, nada sabían más que su comercio monopolista a
saber comprar por cuatro para vender a ocho”. Se consagró a dar realidad
a sus ideas pero chocó con una muralla de intereses, con la ambición y
el deseo de lucro de los comerciantes. Belgrano impedido de luchar
contra el ambiente hostil se desmoralizaba y confiesa que su ánimo se
abatió. En esta etapa sus padecimientos fueron de índole espiritual y
orgánica.
“Si es
cierto, como lo aseguran todos los economistas, que la repartición de
las riquezas hace la riqueza real y verdadera de un país, de un Estado
entero, elevándolo al mayor grado de felicidad, mal podrá haberla en
nuestras provincias, cuando existiendo el contrabando y con él el
infernal monopolio, se reducirán las riquezas a unas cuantas manos que
arrancan el jugo de la patria y la reducen a la miseria”.
"No es
mucho, pues, no hubiese un español que no creyese ser señor de América,
y los americanos los miraban entonces con poco menos estupor que los
indios en los principios de sus horrorosas carnicerías, tituladas
conquistas."
"En qué profunda ignorancia vivía yo del estado cruel de las provincias
interiores!"
"¡Qué
velo cubría mis ojos! El deseo de la libertad e independencia de mi
patria, que ya me había hecho cometer otros defectos como dejo escritos,
también me hacía pasar por todo, casi sin contar con los medios."
Esta corrupción no la observa solamente en
Buenos Aires, sino en casi toda su campaña libertadora.
Comerciantes y terratenientes se oponían encubiertamente a la
independencia, ya que veían como ésta afectaba a sus negocios y su
hegemonía.
Belgrano y el Bien Común:
La salud, la
educación, el trabajo, la conservación del medio ambiente son para
Belgrano parte del bien común. Belgrano plantea la dimensión teologal
del bien común, ya que la plenitud del ser humano resulta imposible sin
Dios: "Bien común trascendente y supremo para todos los hombres”.
"
Los
demás comandantes exigieron mi parecer; traté la materia con la justicia
que ella de suyo tenía, y nada se ocultaba a los asistentes, que después
entrados en conferencia, sólo trataban de su interés particular, y si
alguna vez se decidían a emprender, era por temor de que se sabría aquel
congreso y los castigaran; mas asegurándose mutuamente el silencio
volvían a su indecisión y no buscaban otros medios ni arbitrios para
conservar sus empleos. ¡Cuán desgraciada vi entonces esta situación!
¡Qué diferentes conceptos formé de mis paisanos! No es posible, dije,
que estos hombres trabajen por la libertad del país; y no hallando que
quisieran reflexionar por un instante sobre el verdadero interés
general, me separé de allí, desesperado de encontrar remedio, esperando
ser una de las víctimas por mi deseo de que formásemos una de las
naciones del mundo." (período previo a la Revolución deMayo)
Para
comprender la visión que Manuel Belgrano tiene del agro, es necesario
comprender también el significado que tiene para el un desarrollo
armónico e integrado y cuál es el rol de los decisores en una sociedad.
La preocupación del bien común,
categoría ética para Belgrano, es uno de los mayores aportes de su
pensamiento muy poco conocido en nuestra Historia Nacional.
El bien común tiene para él categoría ética y lo coloca por encima de
los intereses particulares y en buena medida de los intereses de la
mayoría. Es un bien porque está consustanciado con la naturaleza del
hombre y su desarrollo como ser humano (persona).
El bien común permite el
desarrollo de todo el hombre y todos los hombres; insiste en la
capacitación y educación de la familia, donde se debe aprender en
comunión de amor las conductas para integrarse en la sociedad
.Belgrano sostiene que el bien común permite el desarrollo de las
personas y se concreta a través de la prudencia que debe tener cada
miembro social, en especial las autoridades que ejercen el poder.
Belgrano señala los contenidos temporales del bien común: 1) respeto a
la persona y a sus derechos inalienables; 2) bienestar social y
desarrollo de los grupos que integran la sociedad; 3) la libertad, la
solidaridad y paz entre las distintas comunidades para la estabilidad y
seguridad de la sociedad; 4) la unidad es un bien que debe estimarse por
encima de otros bienes para alcanzar desarrollo integrador. Se debe
evitar la corrupción, la inequidad, el ocio y toda gama de los vicios
que derrumban a la comunidad.
Todos los escritos de Belgrano son una teoría fundada en el
bien común, pues para él de ésta fuente se nutren todos los que
forman la comunidad social. Su vida política y sus escritos
son un ejemplo de coherencia y de su fervor por promoverlo. No
permitía que sus tropas cometieran excesos y les exigía el más absoluto
respeto a los poblados por donde pasaban. Esto le llevó a
confrontaciones aún con los capellanes cuando ellos buscaban los
placeres terrenales. Se consideraba responsable por dar el
ejemplo, vivió en la más absoluta austeridad, donaba parte de su sueldo
para la construcción de escuelas y para otras acciones de bien público,
no gozó de privilegios por cargo público o rango militar, se sometió a
los juicios por sus acciones militares, de los cuales salió honroso.
El bien común también se refleja en sus escritos como el Reglamento de las
Escuelas donadas a las Provincias del Norte; las Instrucciones y
Reglamentación de las milicias patrióticas de Misiones; las
disposiciones colocando en igualdad de condiciones a los indios y a
los españoles americanos; las medidas sobre el poblamiento y reparto
de las tierras públicas a los indios; el apoyo a los indios pampas,
tehuelches, pehuenches, que conocían de la cría de los ganados de
pelo largo utilizados en la producción textil; los manuales internos
para atender a los deberes morales y éticos de los ciudadanos
enrolados en el Ejercito; las advertencias sobre el sentimiento
religioso y la acción de las parroquias; los reales intereses
sociales y económicos de los Pueblos; la integración americana e
incluso un sentimiento panamericanista que se advierte con la
traducción del Discurso de despedida de G. Washington al pueblo de
los, Estados Unidos de América.
Su conducta le hizo cosechar
el rencor de funcionarios de la naciente Argentina que asumieron postura
muchas veces en defensa de sus intereses personales o corporativos,
pero también cosechó la admiración del General San Martín y durante su
activa vida fue ejemplo y formador de muchos de los protagonistas de la
historia argentina. Luego
de la derrota en su primera campaña militar, en el Paraguay, y mientras
estaba detenido y negociaba una capitulación honrosa, pesruadió a los
oficiales paraguayos de sus ideas independentistas y la necesidad de un
desarrollo regional autogestionado, lo que llevó más adelante y luego
de su retirada a que el Paraguay también luchara por su independencia:
Triunfaba aún en la derrota. Exigía a soldados y oficiales
que trataran con sumo respeto y honor a sus circunstanciales
enemigos, quienes luchaban defendiendo sus ideas, sobre todo cuando
caían presos en manos del ejército revolucionario.
Belgrano el Legislador
Es el primer argentino del cual se tiene registro que tuviera en su
biblioteca un Código Civil. Este compendio de leyes había sido
encomendado por Napoleón Bonaparte a una comisión para que las leyes y
normas de conducta de francia fueran intelegibles a cualquier ciudadano
Belgrano dona a la Biblioteca Pública de Buenos Aires un ejemplar del
Código Civil francés escrito en 1803. Con su fervor por la justicia y el
desarollo armónico de la sociedad, es un precursor de la legislación
argentina y sienta precedentes para el código que redactará Dalmasio
Vélez Sársfield años más adelante.
Para comprender mejor la visión íntegra de Manuel Belgrano, citamos
parte del Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma
de los 30 Pueblos de Misiones. Queremos aclarar previamente que la
región de las misiones comprendía aproximadamente las actuales
provincias de Corrientes y Misiones, area de influencia y desarrollo de
las Misiones Jesuíticas en los pueblos Guaraníes. En su primera
campaña militar en la cual tiene la misión de "llevar la revolución de
mayo de 1810 a las provincias", más que ir a combatir realistas y
vencer enemigos, viaja para persuadir, educar e integrar y promover su
visión de una sociedad americana moderna. Escribe este reglamento
de treinta artículos en su campamento de Tacuarí el 30 de diciembre de
1810 y también lo remite también a la Junta en Buenos Aires:
7mo. A los Naturales se les darán gratuitamente las propiedades de
las suertes de tierra, que se les señalen que en el Pueblo será de un
tercio de cuadra, y en la campaña según las leguas y calidad de tierra
que tuviere cada pueblo su suerte, que no haya de pasar de legua y media
de frente y dos de fondo.
8vo. A los Españoles se les venderá la suerte, que desearen en el
Pueblo después de acomodados los Naturales, e igualmente en la Campaña
por precios moderados, para formar un fondo, con que atender a los
objetos que adelante se dirá.
9no. Ningún Pueblo tendrá más de siete cuadras de largo, y otras
tantas de ancho, y se les señalará por campo común dos leguas cuadradas,
que podrán dividirse en suertes de a dos cuadras, que se han de arrendar
a precios muy moderados, que han de servir, para el fondo antedicho, con
destino a huertas, u otros sembrados que más se les acomodase y también
para que en lo sucesivo sirvan para Propios de cada Pueblo
18vo. En atención a que nada se haría con repartir tierra a los
Naturales, si no se les hacían anticipaciones así de instrumentos para
la agricultura como de ganados para el fomento de las crías ocurriré a
la Excelentísima Junta, para que se abra una suscripción para el primer
objeto, y conceda los diezmos de la quatropea de los partidos de Entre
Ríos para el segundo; quedando en aplicar algunos fondos de los
insurgentes, que permanecieron renitentes en contra de la causa de la
Patria a objetos de tanta importancia; y que tal vez son habidos del
sudor y sangre de los mismos Naturales
El
éxodo y la no violencia
Estando Belgrano en Jujuy, como General en Jefe del Ejército del Norte,
en julio de 1812, se produjo una gran avanzada realista desde la Puna,
que amenazaba destruir la expansión de las ideas independentistas que se
había ganado a fuerza de sacrificio y coraje. No había posibilidad de
aplicar ninguna estrategia de guerra; los realistas eran muy superiores
en numero y no habría modo de detenerlos y menos aun de persuadirlos de
su retirada. Por otra parte, muchas de las familias de las clases más
altas e incluso el obispo estaban silenciosamente esperando la llegada
del ejército realista para unirse a ellos.
Belgrano era de naturaleza pacífica y conciliadora, pero de firmes
convicciones. Luchó con valentía pero su mayores logros los tuvo a
través de la estrategia y la persuasión.
La decisión e Belgrano fue terminante: Sabiendo que, tras
cruzar la Puna, la única opción de abastecimiento eran los valles
jujeños, decidió dejarle la tierra arrasada al enemigo. Comunica en un
bando del 29 de julio que no debería quedar nada que fuese de provecho
para el adversario, ni casas, ni alimentos, ni animales de transporte,
ni objetos de hierro, ni efectos mercantiles, nada debía caer en manos
del enemigo. De esta manera evita una abierta confrontación
entre argentinos y una guerra civil que hubiera significado el
fracaso de la campaña independentista.
Todo lo que no podía ser transportado a lomo de mula, de caballo o de burro,
debió ser quemado. Pensemos en el sacrificio de ese pueblo sufrido y
resignado, que se trasladaba con lo poco que podía salvar, sin saber
exactamente cual iba a ser su suerte. El éxodo jujeño tuvo lugar el 23 de agosto de
1812.
La
población entera sin discriminación de clases ni de edades,
sacrificaba colectivamente, su tranquilidad, su fortuna, su existencia..
Jujuy, era el paso obligado al Alto Perú, donde se encontraba el cerro
de Potosí, del que se extraía la plata, que le proporcionaba una gran
riqueza. Jujuy, merced a ese holocausto por la Patria, debió renunciar a
todos sus bienes, lo que la sumiría en la pobreza, de la que sería
difícil resurgir. Pero esta barrera al avance realista logró
obligarlo a la retirada ya que no había siquiera pasto para los
caballos. En cinco días ( a razón de 50 km de marcha por
día, la marea humana llegaba a Tucumán. Belgrano triunfa en Tucumán y
luego en Salta-
Esta
epopeya debe haber sido una de las más dolorosas en la carrera de Manuel
Belgrano. Promotor de la agricultura, del desarrollo, constructor
de caminos y organizador de ciudades y cultivos, fomentador de la
forestación, de la industria y del comercio, de las relaciones
pacíficas, tuvo que destruir todo a su paso para defender un suelo donde
pudiera plasmar sus sueños: su Patria.
Belgrano el panamericano
En su
primer cargo público ya se ocupo no meramente de actividades
administrativas, sino de fomentar e integra el desarrollo de "los otros
países (el interior) .El Consulado tenía jurisdicción sobre todo el
Virreinato del Río de la Plata . Belgrano mantuvo una fluida
correspondencia con los diputados en los distintos destinos, pidiéndoles
que le mandaran información detallada de las características geográficas
y de las producciones locales. Se ocupa de tratar de reformar los abusos
del comercio exterior y fomentar el interno reduciendo las exacciones
que gravaban el mismo, facilitando la navegación fluvial e insistiendo
en la construcción de nuevos caminos como los de Catamarca y Córdoba,
Tucumán y Santiago del Estero, San Luis y Mendoza.
Busca franquear las
comunicaciones entre Buenos Aires y Chile. Se auxilia de estudiosos y
organiza viajes de reconocimiento del territorio, levantando planos
topográficos. Se interesa en los indígenas establecidos fuera de
la frontera con el español, a los cuales busca integrar a través de la
agricultura y el comercio y la evangelización. Observa que los
realistas quienes habían utilizado la religión como una de las "armas"
de la conquista, califican frecuentemente a los revolucionarios como
"herejes". Con esto intentan que el pueblo se ponga del lado de
los realistas. Belgrano, hábil estratega y constructor político,
considera que para disipar cualquier duda el estado (y el ejército) debe
adoptar firmemente la fe católica porque sino tendría la derrota
garantizada, y aconseja a San Martín transitar por el mismo camino.
Si embargo y más allá de su profunda religiosidad no es de las personas
que condena a otra por pensar, sentir o creer diferente.
En
la lucha por emancipar América, fueron mayoría los próceres que tuvieron
que superar la adversidad de sus contemporáneos. Belgrano admiraba
a George Washington, ambos precursores de las luchas comunes por
la libertad e independencia. Los dos sufrieron deserciones de sus
tropas, mal equipadas y mal alimentadas, la apatía de sus
gobiernos, interesados muchas veces en los pequeños intereses locales y
descuidando los grandes intereses nacionales. A pesar de las adversidades,
ambos fueron fiel a sus ideas y convicciones y no renunciaron a su
misión y continuaron siendo patriotas en la acepción más pura del
término:
Mitre, quien admiraba profundamente a Belgrano y escribe también su
biografía de el diez años luego de que hubiera fallecido, relata que
Belgrano “…llevaba la patilla a la inglesa, como se ve en los
retratos de la última época de Washington, que era su modelo político”.
En
la primavera de 1812 en Tucumán inicia por segunda vez la
traducción al castellano de su versión de a “Oración de despedida
de Washington”. Esta había sido publicada en la prensa el 17
de septiembre de 1796, en vísperas del retiro de Washington a su vida
privada y es un resumen de sus creencias políticas. Es
uno de los cuatro documentos fundacionales de los Estados Unidos. El 2 de
febrero de 1813, en la víspera de su batalla más importante, la
batalla de Salta, se pasó la noche en su tienda de campaña hasta cerca del alba.para
finalizar la misma. Al día siguiente la despacha a Buenos
Aires para su impresión. Cuando uno lee los escritos de Belgrano,
observa una admirable claridad en su redacción y la comunicación de los
conceptos. Sin embardo, con su humildad y gran sentido autocrítico,
comenta sobre la traducción de La Carta "No con aquella propiedad,
elegancia y claridad que quisiera y de que son dignos tan sabios
consejos, pero al menos los hé
puesto inteligibles, para que mejores plumas les den aquel valor que mis
talentos, ni mis atenciones se permiten”.
En 1816 en reunión secreta en el Congreso del Tucumán, Belgrano
expone los resultados de su reciente misión deiplomática a Europa, donde
observó la restauración de las monarquías y la aparente derrota de la
revolución francesa. Antes y luego de la declaración de la
Independencia, la mayoría de los congresales apoyan la moción de
Belgrano de crear una monarquía constitucional (similar a la británica)
encabezada por un heredero del trono Inca y con capital en el Cuzco,
visión que también es compartida por San Martín. Su visión
integracionista le cosecha la incomprensión y burla de los porteños que
ven amenazada su hegemonía y tampoco pueden aceptar , al igual que los
representantes del Alto Perú, que un americano y no un inglés, francés o
español encabece la monarquía . Viendo la evolución política en el
Río de la Plata luego de doscientos años, y la admiración del pueblo en
lideres que tienen habitualmente actitudes monárquicas uno puede
comprender que las ideas de Belgrano no habrían sido tan desacertadas.
Su salud
Paradójicamente, quien más se preocupó por
la felicidad y calidad de vida de sus compatriotas, ha tenido una salud
vulnerable que lo llevó a la muerte con apenas 50 años. Hiperactivo,
dormía solo unas cuatro horas diarias y ninguno de sus soldados podía
seguirle el tranco. Su constante dedicación y capacidad de
resolver problemas le
conquistó el moto de "Bombero de la Patria". Solo cuando su cuerpo
ya no resistía más, se tomo períodos de descanso y ni siquiera hasta su
plena recuperación, sino hasta que podía moverse nuevamente.
Promotor de la
agricultura extensiva pero también de la producción intensiva
alrededor de las ciudades, fuente de diversidad alimentaría y
salud, pasó la mayor parte de sus años de servicio a la patria
prácticamente en campaña y a caballo o en viajes diplomáticos. No
se registraron antecedentes de patologías en su niñez y juventud, recién
luego de su regreso de España. Él mismo relata su profunda desazón
(abatimiento) cuando rebozarte de ideas y proyectos llega a la Buenos
aires Colonial y se encuentra que a sus colaboradores en el consulado lo
único que les interesa es hacer buenos negocios a cualquier precio.
Varios autores atribuyen también su frágil salud a una gonorrea o una
sífilis contraída en sus tiempos de estudiante en España.
A escasos meses de la revolución de
mayo se le encomienda llevar y asegurar la revolución en el Paraguay,
que era parte del virreinato. Esta empresa que se la prometieron
como sencilla, es nuevamente un enorme reto en su vida. En su
autobiografía describe por ejemplo que en la campaña al Paraguay se
pasaron semanas comiendo solamente carne asada sin sal: El
ejército libertador no tenía siquiera tiendas de campaña para proteger a
sus soldados de las constantes lluvias subtropicales, ni suficientes
caballos, menos aún había diversidad en la dieta. Belgrano vivía
estoicamente a la par de sus soldados, dando ejemplo de austeridad y
perseverancia. Muchas jornadas casi sin descanso, la ardua tarea
de mantener bajo control un ejército con muchos de sus soldados muy
valientes pero otros tantos siempre al borde de desertar y con nula o
escasa formación, falta de comunicación cuando no casi abandono o tratos
injustos desde Buenos Aires seguramente habrán impactado también en su
salud.
En 1813 cuando dirige el Ejército del
Norte en Salta, Jujuy y Tucumán, tuvo hemorragias con vómitos de
sangre que se suponen originados en el aparato digestivo. Su
dispepsia (digestión difícil) ha sido relatada por varios testigos,
aunque era común en un ejército mal alimentado.
Luego de la Batalla de Salta, Belgrano
comunica al gobierno de Buenos Aires que está afectado de
paludismo y con constante fiebre y pide licencia. San Martín describe
también su frágil estado de salud. Sin embargo le ordenan avanzar
hacia Potosí, en el altiplano a unos cuatro mil metros de altura,
recorrido en el que los alimentos son cada vez más escasos y las
condiciones cada vez más adversas. Vista a la distancia su heroica
tarea, pareciera que el gobierno de la revolución buscaba todos los
medios para que quiebre su salud y personalidad, pero así como se repone
de tantas situaciones frustrantes, traiciones y adversidades,
siempre encuentra un modo para infundir sus ideas en la sociedad
que aún tenía una estructura colonial, del mismo modo logra reponerse
una y otra vez de sus males. Tras Potosí lo llaman a Buenos Aires
para presentarse a la brevedad en Buenos Aires y someterse a jucio y aún
enfermo regresa obediente.
De su segunda campaña al Norte regresa
en 1819 ya muy enfermo, con afecciones en los pulmones y una
retención de líquidos en todo su cuerpo. Tampoco puede descartarse
que haya contraído además el mal de chagas. En su regreso para
morir en Buenos Aires (con dinero prestado porque el Estado no le
facilitó ni los caballos), debe hacer alto en Luján y luego en San
Isidro para recuperar al menos parcialmente su salud.

En
gratitud por su lealtad y sus servicios, Manuel Belgrano le obsequia a
su médico, el estadounidense de origen escosés José Redhead
su reloj de oro. Este
reloj ha sido robado del Museo Histórico Nacional en el año 2007....El
médico y patólogo Sullivan
quien hizo la autopsia a solicitud de Redhead señalaba que sacó gran cantidad de agua; que
encontró un tumor duro en el epigastrio derecho; el hígado aumentado en
volumen, al igual que el bazo; los riñones desorganizados, los pulmones
colapsados, el corazón hipertrofiado. La descripción parece coincidir
con el diagnóstico de un carcinoma hepatocelular; un tumor de gran
tamaño, con nódulos en la superficie, tejido duro por la cirrosis portal
que suele asociarse; ictericia y ascitis; la gran cantidad de líquido
que extrajo Sullivan indicaría la invasión neoplásica de la vena portal.
Otros autores mencionan de una cardiopatía orgánica total (con la
consecuente retención de líquidos en todos los tejidos) como causa de
la muerte del prócer.
Su recuerdo
Tan sumidos
estaban los argentinos de los primeros años en sus confrontaciones
políticas, que su muerte salió apenas publicada en un solo diario y
fueron pocos los que acudieron a su sepelio.
Al año
siguiente se celebró un nuevo sepelio simbólico en su recuerdo, esta vez
con mayor pompa.
En 1873,
cuando el presidente Sarmiento inauguró la estatua ecuestre en la
Plaza de Mayo.
En 1887 Mitre publicó su monumental biografía.
En
1903 Roca inauguró el mausoleo en Santo Domingo.
Y en 1938, en
vísperas de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Roberto
Ortiz estableció por ley el 20 de junio como Día de la Bandera
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