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Razones para producir abono compuesto
Visita
a la empresa RECICLAR organizada por 5alDía. En el fondo se ve el
trommel que rompe las bolsas de residuos y a continuación la plataforma
de clasificación. De izq a der: Ing Mariano Winograd
(Pres.5alDia Argentina), Cristian Stehmann (Editor Infohuertas), Ing
Javier Brenner, Ing. Horacio Martino, Gerente de Reciclar, Lic. Jorge
Álvarez, Director de 5alDía Argentina. Detrás Ing Pedro Ortega,
Director de Zumo Natural SA.
En la Argentina, en promedio, el cincuenta porciento de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) – basura, es materia orgánica
reciclable. Todos los días, cada familia se deshace de entre 500 gr. a
2Kg de materia orgánica no patógena ni tóxica que termina en
basurales muchas veces a cielo abierto o en el mejor de los casos,
enterrada en un relleno llamado hipócritamente
"sanitario". Mezclada con otros residuos, la materia
orgánica que era inocua, contribuye a contaminar el aire, suelo,
arroyos y ríos y las napas de agua subterráneas.
El aumento de recursos naturales y costos de energía a nivel mundial y
la crisis política argentina que nos había hundido en un caos
económico, provocando una desesperante falta de empleo, han hecho
que en estos últimos años se comiencen a recuperar sistemáticamente insumos y materias primas (hierro, aluminio,
papel y algunos plásticos) de los residuos. Prueba de que estos
cambios se han dado por una suma de necesidades individuales y no por un
cambio en la conciencia ambiental urbana, es que hasta hoy muy poco han cambiado los hábitos respecto al
tratamiento de la materia orgánica ni ha tenido significativo éxito la
recolección diferenciada de residuos Son escasos aún los
proyectos y las plantas de recuperación de materias primas y reciclado
de materia orgánica en la Argentina. Lideran este cambio hacia
una actitud responsable, pequeñas ciudades del interior y no los
grandes conglomerados urbanos, si bien ya hay algunos proyectos modelo
en marcha como lo es el de la planta RECICLAR en el predio del CEAMSE.
Por otra parte, los suelos de la huerta urbana no dependen tanto de nuestra elección, sino de otras circunstancias que no podemos
manejar: Pueden ser suelos de relleno, con escombros o tosca, con escasa presencia de humus. Si tenemos muy buena fortuna, utilizamos un terreno que por muchos años ha sido poblado por “malezas”, las que se habrán ocupado de construir un cierto equilibrio. A través de los alimentos que nos provee la huerta,
estamos extrayendo constantemente minerales, microproteínas y otras sustancias del
suelo sin pensar en restituir estas sustancias y menos aún en
enriquecerlo.
Debemos construir y mejorar suelos a partir de lo que tenemos, para llevar adelante una labor productiva y obtener buenas cosechas.
Lo que para el agricultor orgánico es una sabiduría fundamental, es toda una novedad para los productores
agícolas modernos: igual de importante que las condiciones físico-químicas del suelo, es la vida microbiana que se desarrolla en él. La abonera no será solamente nuestra fábrica de suelo, sino también la “masa madre” de la huerta.
Generalmente en un huerto urbano no realizamos análisis de suelo, y menos aún periódicamente.
Sin embargo, es una verdad ampliamente demostrada, que una abonera bien manejada, gradualmente llevará al suelo a condiciones de un equilibrio dinámico, mejorará la disponibilidad de nutrientes,
hará que en nuestro cultivo prevalezcan los microorganismos benéficos y hasta puede regular el pH del suelo.
Por otra parte, cualquier ciudad es una enorme fábrica
cuyo principal producto es la basura. Si detectamos “proveedores” de residuos aptos y establecemos “alianzas”
con ellos,
podemos producir enormes cantidades de abono compuesto.
Entonces, pronto nuestra huerta se encontrará en condiciones aún más ventajosas que las de un suelo periurbano o rural.
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RRR
_Reducir,
Recuperar, Reciclar
_Recuperar,
Reutilizar, Reciclar
_Reutilizar,
Recuperar, Reciclar
Distintos
enfoques para una misma idea: Antes de tirar algo a la basura, tratemos
de reutilizarlo. Analicemos si se puede reutilizar en el mismo
circuito o para otra aplicación. Compremos cosas que reduzcan el
volumen de basura, sobre todo aquella que no se puede utilizar para
ningun propósito que no contamine (ej. bolsas de plástico) o aquellas
que en el proceso de reciclado consumen enormes cantidades de energía
y/o contaminan el ambiente (ej.aluminio). Reciclemos todo lo que
podamos. Como consumidores, el momento de analizar los productos
es antes de tomar la decisión de comprarlos o no.

Fardos de latas de aluminio, pet
(envases de gaseosas) y papel. El 10% de lo que llega a una planta
de reciclado, es fácilmente reciclable y vendible en el mercado.
Un 35% es materia orgánica fácilmente compostable. Un 55%
necesitaría de un reprocesamiento más complejo para evitar su destino
final: el enterramiento en basurales organizados.

Foto:
basural clandestino (www.pilardetodos.com.ar/
20070120/ecoterra.html)
. Las ciudades producen enormes volumenes de residuos orgánicos compostables
que actualmente se entierran o depositan en cualquier parte mezclados con otra
basura, contaminando así el aire, suelo y agua.

Los huertos del periurbano
deben invertir en fertilizantes de síntesis química (que no mejoran la
estructura del suelo) si desean nutrir sus cultivos. Esta es
prácticamente la única fuente para sostener la fertilidad, mientras no
se haga un compostaje sistemático en las ciudades a las que
abastecen de alimentos.

Derecha: abonera reciente,
completa, Izquierda: Compost listo para zarandear y utilizar.
Si ya nos decidimos a producir
siempre nuestro propio abono compuesto y ser responsables de nuestra
basura, vale la pena tecnificar un poco el proceso. Estos silos
con tabiques de hormigón liviano funcionan hace más de 20 años.

Detalle del encastre de la
abonera: los tabiques se pueden agregar o quitar según necesidad.

Zarandeando separamos el abono
maduro de la materia orgánica que aun necesita otro ciclo. Lo que
separamos servirá de nucleo para una nueva abonera.

Compost en un "big bag"
o bolsón de arena, listo para ser utilizado en la huerta o en canteros
florales. Para usar en almácigos, puede ser necesario zarandearlo
a través de una trama más fina.

Detalle del abono
compuesto. Es de textura suave y tiene un aroma a
"bosque".

Sembrando en bandejas: Es
fundamental que el sustrato tenga suficientes nutrientes y conserve bien
la humedad. por eso usamos abono compuesto o lumbricompuesto.
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AGUA:
Un manejo del agua coherente es esencial en
la huerta y también para su "corazón", es decir, la abonera.
Cualquier hortaliza al menos duplica su rendimiento si disponemos de agua para riego. Esto no significa que debemos regar todos los días, pero sí tener la posibilidad de contar con agua
apta para riego cuando la huerta lo demande. y lograr que el suelo
absorba y drene los excedentes.
En la Abonera es fundamental mantener la humedad.
El exceso de humedad no permite que la abonera tenga la temperatura adecuada, en especial en invierno. En una zona muy húmeda, es mejor hacer la abonera en un lugar soleado, un poco más elevado y hacerle un núcleo de ramas pequeñas que permitan un mejor drenaje y aireación.
La falta de humedad frena el proceso de la abonera. Los hongos no podrán cortar las cadenas largas de celulosa y otras sustancias y el material de la abonera tardará muchísimo en transformarse. Tampoco habrá suficiente humedad para los pequeños animales (gusanos, moluscos, crustáceos, insectos) se radiquen en la abonera y trituren los alimentos predigeridos por los hongos. La falta de agua hará la abonera presa de las hormigas, que se instalarán en la misma y sólo se irán con abundante riego o removiendo el hormiguero. Es importante darle la humedad justa en el momento de armar la
abonera. Sucede aquí lo mismo como cuando tratamos de humedecer
un paño absorbente seco: si no hay suficiente humedad interior, el agua
superficial se resbala y no llega al núcleo. Si por el contrario tenemos materiales muy húmedos (por Ej. cáscaras de frutas) es conveniente intercalar capas de pasto u hojas. Si tenemos un exceso de materiales celulósicos (pasto, hojas, viruta de madera, etc), regaremos un poco entre capa y capa al armar la abonera.
Si tomamos un puñado de material del interior de la abonera y lo apretamos en la mano con firmeza, no debe chorrear el agua. Pero el material debe sentirse húmedo al tacto, estar “casi por chorrear”. Así tendremos la humedad justa. Si nos excedemos, se pudre, produce olor desagradable. Si incorporamos este abono al cultivo, acidificará el suelo y tendrá una demanda de oxigeno muy elevada que le quita oxígeno al suelo y por lo tanto a la vida microbiana del mismo. Algunas bacterias se ocuparán de terminar de transformar ese material incompleto en abono y posteriormente será aprovechable por las raíces. Pero mientras tanto, inhibe el crecimiento de las plantas. Para evitar esta situación, debemos dar vuelta la abonera con una horquilla si tiene humedad en exceso y en lo posible agregarle algún material absorbente (pasto, hojas).
Manteniendo la humedad NO será nececario
rotar la abonera (darla vuelta), lo que significa un importante ahorro de esfuerzo y trabajo.
BASURA
Mediante el proceso de compostaje transformamos basura en alimento para nuestras plantas, que serán a su vez alimento para nuestra familia y retornarán
en parte nuevamente a la huerta, como residuo que pondremos en la abonera.
Utilizamos:
-Cáscaras de vegetales y frutas
-Otras partes de frutas y hortalizas que descartamos al preparar nuestras comidas
-Pasto cortado, hojas ramitas y restos de poda picados para facilitar su manejo
-Cáscaras de huevos
-Papeles y cartones que no podamos reciclar por otra vía donde sean
aprovechados para producir nuevamente papel.
-Estiércol de aves de corral, caballos, vacas, cabras, ovejas, etc. (en caso de tener mucho volumen, hay que hacer una predigestión antes, al igual que con el estiércol de cerdos)
-Huesos, siempre que estén tostados (quemados o calcinados) y triturados
-Restos de plantas sanas que no utilizamos para comer
-Aserrín, viruta de madera. En el caso de las maderas duras, las hacemos predigerir antes en un montón aparte que mantendremos húmedo. Luego de un mes las incorporamos a la abonera.
-Ceniza (en una proporción máxima de 1 a 50).
NO UTILIZAMOS:
-Pañales u otros elementos que hubieran estado en contacto con materia fecal, ni materia fecal.
-Excrementos de perros, gatos y otros animales domésticos . Así evitaremos los vectores transmisores de parásitos que pueden provocar enfermedades graves y hasta la muerte en seres humanos.
-Ramas grandes y maderas que tarden mucho en descomponerse.
-Plásticos y otros materiales no biodegradables.
-Grasas animales y restos cárneos, de pieles o de animales muertos. Estos deben ser quemados o enterrados a profundidad con cal y, en lo posible, lejos del lugar de producción de nuestros alimentos.
-Pilas, restos de remedios y otras sustancias que pudieran ser tóxicas o nocivas.
-Vidrios u otros elementos cortantes.
EVITAREMOS:
Tendremos cuidado con los elementos que pudieran
lastimarnos como las ramas de la poda de rosales. Si las
utilizamos, es conveniente cortarlas en trozos pequeños para que sean
más fáciles de manipular y se desintegren a mayor velocidad.
Los
materiales compostables que se pueden recuperar y reciclar por otra
vía, les daremos un destino más apropiado para prolongar su ciclo de
vida, ahorrar energía y contribuir a cuidar el ambiente. Por
ejemplo trapos de fibra natural, papeles reciclables, restos vegetales
que pueden usarse como alimento para los animales domésticos, restos de
hierro (clavos, etc.).
El proceso de compostaje puede durar según el clima, los materiales y el manejo, de tres a doce meses.
Oxígeno:
El intercambio fluído de gases es sumamente importante en la abonera: La abonera no tendría que tener más de un metro de altura, para facilitar la oxigenación. Tampoco conviene que tenga menos de 0,6 metros de altura porque sino no tendrá suficiente temperatura. Ya explicamos anteriormente qué sucede ante un exceso de humedad que no permite el necesario acceso al oxígeno. Si ubicamos la abonera dentro de algún recipiente contenedor, deberemos facilitar el drenaje del lixiviado (los líquidos en exceso). Lo ideal es que la abonera se ubique sobre la tierra, es decir, que el contenedor no tuviera fondo, para que el suelo absorba el lixiviado que lo nutrirá, ya que a diferencia de los basurales, aquí no contendrá sustancias tóxicas.
Con suficiente aireación, la abonera no tendrá olores desagradables y un buen abono tendrá un olor a “bosque”.
Observar:
Observar es importante en la huerta y fundamental en la abonera. Si tenemos los cuidados básicos, ésta no llevará mayor trabajo. Pero si la descuidamos,
se demorará el proceso de compostaje y tal vez hasta tengamos que rotarla varias veces para solucionar problemas.
Una mirada todos los días que estemos en la huerta y una mínima atención son suficientes: controlaremos la falta y exceso de humedad, la aireación, la aparición de hormigas, y verificaremos las etapas en que se transforma:
Primero levanta temperatura (una a dos semanas) por acción de de algunas bacterias que se alimentarán de los nutrientes a los que tienen fácil acceso (que están en la superficie de los residuos y del lixiviado). Se multiplican rápidamente y el acelerado metabolismo libera el calor que pasteurizará la abonera. Debemos evitar que la abonera “se queme”, es decir que se exceda en temperatura. Si ponemos la mano dentro, debe estar tibia , pero no quemarnos. Caso contrario, regamos para bajar la temperatura.
Posteriormente comienzan a actuar hongos que rompen las cadenas de la celulosa. Observaremos que hojas y pasto mantienen su forma, pero que si los tocamos, se deshacen. Simultáneamente la abonera comenzará a cambiar de color, oscureciendo lentamente.
Ahora la materia orgánica estará en condiciones de ser triturada por una multiplicidad de animales, que van desde los crustáceos (bichos
bolita, los parientes terrestres de los camarones de mar), hasta insectos, pasando por caracoles y gusanos.
Finalmente los restos dejados por estos animalitos y sus excrementos son digeridos por otros hongos y bacterias que elaborarán el producto final.
Nitrógeno:
El abono compuesto devuelve, entre otros elementos, Nitrógeno y Carbono al suelo. El carbono es aportado básicamente por la celulosa, sustancia que conforma la estructura de las plantas y se encuentra principalmente en hojas y tallos (pastos, hojas de árboles, etc.) El nitrógeno es aportado por los huevos (la clara que queda adherida a las cáscaras, los frutos, semillas y otras fuentes de proteínas como el estiércol de animales.
La calidad del abono compuesto está determinada por los elementos que lo componen y el proceso de compostaje. Si bien no siempre podemos tener acceso a los nutrientes ideales, en una zona urbana, tenemos mayor diversidad de fuentes de producción de residuos. Si pactamos con un restaurante
para retirarles DIARIAMENTE los restos de todas las verduras que preparan, tendremos un excelente método para mejorar nuestro suelo en menos de un año. Otros proveedores, además de nuestra propia casa, pueden ser: verdulerías, caballerizas, terrenos baldíos (pasto),
parques vecinos, etc.
El carbono orgánico ayuda a mejorar la estructura del suelo. La fijación de carbono en el suelo que se da en la abonera, ayuda a contrarrestar el efecto invernadero que se produce por una excesiva liberación de carbono a la atmósfera.
Si bien alrededor del 70% del aire está compuesto por
nitrógeno, las plantas no lo absorben a través de las hojas.
Necesitan asimilarlo a través de sus raices en forma de compuestos
orgánicos que elaboran las bacterias en el suelo. Estas bacterias
se multiplican rápidamente en la abonera y producen nutrientes
apropiados (microproteínas). Pero las bacterias fijadoras de
nitrógeno necesitan un mínimo de este elemento en la compostera para
iniciar su trabajo. Cuando llevamos abono compuesto al
suelo, también lo inoculamos con estas bacterias que seguirán
fijando más nitrógeno.
Si bien hay proporciones “ideales”, para nuestra abonera es suficiente con tener en cuenta que incorporemos materia prima de diversos orígenes, para garantizar la presencia de ambos
elementos Carbono y Nitrógeno).
Enriquecer
La función esencial de la abonera es enriquecer nuestra huerta: En calidad y en cantidad. Además del nitrógeno y carbono en compuestos orgánicos, estaremos incorporando fósforo, potasio, calcio, y una gran variedad de oligoelementos. También las encimas que liberan las bacterias y los hongos y que seguiran activas en el suelo. Incorporaremos a la huerta también lombrices y una gran flora y fauna microbiana que facilitará el desarrollo de las raíces. El 70 % aprox. Será benéfico para las plantas, y del resto, la mitad no tiene incidencia en el desarrollo de las mismas. Los organismos benéficos combatirán a los que inhiben el crecimiento de las plantas, por lo que serán importantes e invisibles aliados de nuestra producción orgánica.
Las plantas nutridas con abonos orgánicos tienen mayor resistencia a
las heladas y al ataque de plagas y el suelo retiene mejor el agua de
lluvia y de riego, liberandola lentamente.
Repartir
De nada sirve producir abono si no lo repartimos. Dejarlo a la intemperie apilado en su lugar original, hace que lentamente se pierdan sus nutrientes. Una vez elaborado, lo desparramamos para que se evapore parte de su humedad y tras zarandearlo, lo embolsamos y guardamos en un lugar protegido de la lluvia. Si lo aplicamos en la huerta, tal vez no haga falta este proceso y lo aplicamos directamente. En
cultivos muy sensibles al ataque de hongos (tomates, etc)., solamente aplicaremos abonos bien
maduros, o al menos un mes antes de realizar la siembra o el
transplante.
Almácigos
El primer lugar donde utilizaremos el abono es en los almácigos, ya que las plantas que recién nacen necesitan nutrientes óptimos.
Para especies muy sensibles, podemos pasteurizarlo, colocando el abono en un recipiente que permita el
paso del vapor (p. Ej, colador metálico de fideos). Luego lo colocamos en un recipiente que tenga un poco de agua en el fondo, tapamos y ponemos al fuego. Una vez que hierve el agua, lo dejamos diez minutos más para que penetre el vapor. De este modo esterilizamos el abono, destruímos los hongos que pueden producir la muerte de los plantines (dumping off), pero perdemos parte de los nutrientes.
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