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Prólogo:
El
texto íntegro en formato original lo encuentraba en www.agroconnection.com.
Debido
al diseño de este sitio ha debido ser readaptado, respetandose todo el
contenido. Como el texto tiene un largo considerable, le hemos
anexado este ídice y los hipervínculos para facilitar la consulta.
Si lo lee con detenimiento, verá que es un apunte muy completo y
útil.
Le
sugerimos leer el texto completo y luego manejarse con el índice y los
hipervínculos para consultarlo.
Índice:
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Introducción
Ecología
en el hogar
Mucho
es lo que se escucha hablar de ecología pero siempre con el énfasis en
cuestiones globales: efecto invernadero, agujero de ozono, extinción de
especies, etc. ¿Cuál es el alcance de la toma de conciencia? Pensemos en
la radio, la televisión, los diarios, los parlamentos, los juzgados, los
foros internacionales... En todos ellos se discute, se descalifica, se
reclama, se critica, se censura, pero la mayoría de las veces sin la
compañía de soluciones.
Si
cuando se enuncia un problema como la desaparición de las selvas
tropicales o el peligro de la explosión demográfica, no se sugieren
soluciones viables, lo que se genera es contraproducente: angustia,
incertidumbre, temor o simplemente pasividad.
Las
imágenes de lugares remotos arrasados por el desdén humano no
contribuyen en nada si no se proponen de inmediato los mecanismos para que
eso que se ve no se repita en el futuro. Pero los problemas que se
muestran son en general grandes, complejos, difíciles y apocalípticos.
En síntesis imposibles para un individuo que reconoce sus limitaciones.
Saber
que en nuestra propia casa podemos ser protagonistas de la lucha para la
preservación del medio ambiente puede ser una salida positiva a la crisis
ecológica. Preocuparnos y rectificar rumbos en medio de la sociedad de
consumo es una manera concreta de insertarnos en esta epopeya del tercer
milenio. El secreto de todo es pensar que como los grandes daños se
producen a nuestro alrededor, con una buena estrategia y táctica se hará
innecesaria nuestra intervención directa en los ambientes silvestres
amenazados por el hombre.
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El
problema de la basura es grave en todo el mundo. Más de la mitad de los
residuos que se tiran a diario son materias orgánicas, es decir, restos
rápidamente degradables por la naturaleza. Si tomáramos la decisión de
transformarlos en el hogar mediante lombrices rojas californianas,
podríamos sentirnos satisfechos ya que disminuiríamos la contaminación
y la tarea inútil de transportar y depositar en vertederos cantidades
inconmensurables de residuos orgánicos. Este despropósito malogra, por
otra parte, la posibilidad de obtener toneladas de excelente abono
orgánico con el que se podría revertir la degradación de los suelos de
nuestra propia región.
Estamos
entonces frente a una solución efectiva pero ignorada para los residuos
sólidos urbanos. La transformación de la basura orgánica en compost es
el primer eslabón de la reducción, reutilización y reciclado de la
basura industrial. Los municipios deben encarar lucidamente estos dilemas:
¿Lumbricultura o relleno sanitario? ¿Lombrices o plantas de tratamiento?
Nuestra
propuesta es la lumbricultura doméstica y comunal como el medio más
rápido y eficiente para resolver el problema global de la basura y para
recuperar suelos en las zonas urbanas y rurales.
El
Programa de Autosuficiencia Regional ha distribuido durante los últimos
años miles de núcleos de lombrices rojas en todo el país. Pero no
estamos solos: en nuestra localidad, en el marco de los Talleres Barriales
promovidos por Mario Scalisi, actual Subdirector de Cultura de la
Municipalidad de Quilmes, y Erika Villarruel, Coordinadora General, la
lumbricultura fue incluida como materia y se practica en todas las huertas
integradas a esta iniciativa.
La
Red Global de Trueque, que impulsamos en 1995, y que en la actualidad
cuenta con más de 60.000 participantes en la Argentina, y grupos en
formación en España, Chile y Brasil, reivindica el reciclado urbano como
pieza central de su estrategia económica de aprovechamiento integral de
los recursos ociosos. En este sentido queremos hacer un especial
reconocimiento al Consejal Daniel Carranza, por su inapreciable
contribución a diversos emprendimientos encarados en el Nodo Industrial
que la Red instaló en Bernal (en un sector de una fábrica que en su
momento fue la tercera industria textil del mundo), y en donde se realiza
el reciclado de papel, cartón y aluminio. También tenemos que destacar
la preocupación ambiental de la Asociación Amigos de la Avenida
Rivadavia de Quilmes, que entrega a la Red el cartón que se produce en
los comercios de la peatonal.
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La
alimentación es el destino
En
la historia, la alimentación es el destino. Al salir de la selva para
ocupar los valles y llanuras, el hombre se hizo cada vez más dependiente
de los animales que cazaba. El dominio del fuego, las armas rudimentarias
y el lenguaje son adquisiciones que surgieron ligadas a dicha actividad.
Este
recurso funcionó bastante bien durante dos millones de años. Luego los
alimentos dejaron de estar al alcance de la mano disminuidos por la sobre
explotación y los cambios climáticos. La relación costo-beneficio en la
búsqueda del sustento se tornó desfavorable. Los cazadores
prehistóricos debían recorrer mayores distancias para obtener un magro
resultado. En esta coyuntura crítica aparece el primer modelo productivo
que tuvo la humanidad con la invención de la agricultura y la ganadería.
En vez de emboscar a las manadas de rumiantes siguiendo sus migraciones
estacionales los domesticaron. En lugar de viajar por bosques y selvas
para llegar en el momento de la maduración de los frutos aprendieron a
cultivarlos.
Las
nuevas técnicas mantenían algunos aspectos del nomadismo anterior.
Quemaban un sector del bosque o de la selva y cultivaban hasta que se
agotaba la fertilidad del suelo. Luego se trasladaban a otro sitio y
repetían la misma rutina. Después de algunos años retornaban al punto
inicial, donde la naturaleza ya había restaurado las antiguas heridas y
el ciclo volvía a repetirse.
Esta
forma de vida aumentó la tasa de natalidad. Se hizo necesario emplear
más mano de obra para tareas como labrar, regar, cosechar, etc. Los
bosques se talaron para aumentar las tierras de cultivo y por lo tanto
había que ir cada vez más lejos a buscar leña o llevar los animales a
pastar.
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Cuando
un pueblo que vive de la caza y la recolección comienza a practicar la
agricultura y la ganadería se vuelve más conservador. Hay una razón
lógica: no demanda la misma dedicación cazar un venado y compartirlo
alegremente en torno a la fogata tribal, que las prolongadas labores del
campo. Se hace necesario el surgimiento de una organización política,
civil y militar para la administración y defensa del territorio y los
graneros.
En
la América precolombina los incas llegaron a sostener una población de
más de 30 millones de personas con una agricultura eficazmente
controlada. Tenían una fantástica administración del suelo, agua,
información, y los servicios sociales, superior al de cualquier país
industrializado moderno.
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El
segundo modelo productivo aparece con la revolución industrial que trajo
consecuencias imprevisibles sobre la cultura, el agro y el medio ambiente.
Los imperativos de la mecanización y el mercado propiciaron una creciente
urbanización con su saga de despoblación rural, consumismo, y
concentración económica.
En
cuanto a la creciente expoliación del suelo un hecho importante ocurrió
en 1840, cuando el Barón Justus Von Liebig, un químico alemán, publicó
el ensayo ''La química en su aplicación a la agricultura y a la
fisiología ''. Von Liebig redujo la nutrición vegetal a la absorción de
un mínimo de elementos imprescindibles para el desarrollo completo de una
planta. Se basó en el análisis químico de los minerales presentes en
las cenizas de las plantas, sin tener en cuenta la materia orgánica ni
los complejos procesos microbiológicos que ocurren en la relación raíz-
suelo.
No
es casual que fueran químicos y alemanes - Fritz Haber y Karl Bosch -,
quienes inventaran en 1914 el proceso para la fijación catalítica del
nitrógeno atmosférico. Con este artificio Alemania pudo obtener
simultáneamente nitratos para el agro y explosivos para la guerra.
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Lo
cierto es que en la naturaleza, la fijación del nitrógeno atmosférico y
su transformación en iones asimilables por las plantas se hace por
intermedio de bacterias, las que obtienen su energía mediante la
oxidación y reducción de compuestos orgánicos. Esto no cuesta nada y
prácticamente la cantidad de nitrógeno fijada por los microorganismos
nitrificantes y la vuelta a la atmósfera por los desnitrificantes se
mantiene constante y equilibrada.
Con
los abonos industriales se fija más nitrógeno del que se libera. El
excedente es arrastrado a los cursos de agua provocando el proceso de
eutrofiación. Se trata de un drama en varios actos que comienza con el
exceso de nitratos aumentando la población de algas. Al morir estas, son
descompuestas por microorganismos, los que a su vez agotan el oxígeno del
agua durante ese proceso. En el último acto mueren los peces por asfixia.
Desde
el punto de vista económico, la fijación industrial de nitrógeno
resulta un negocio "a lo Pirro". En efecto, el consumo de
calorías para producir un kilogramo de alimento mediante el uso de
agroquímicos supera a los contenidos en el mismo. Hasta ahora este
derroche energético se pudo ocultar gracias a la subvención del
petróleo, un recurso no renovable.
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Pero
éste no es el único problema. Los fertilizantes químicos y el
monocultivo trajeron un desequilibrio ecológico que transformó en plagas
a poblaciones de insectos, hierbas, hongos y microorganismos que
anteriormente estaban equilibrados. Para controlarlos los científicos
crearon pesticidas químicos sintéticos. Sin embargo no previeron que
esta intervención favorecería el surgimiento de nuevas generaciones de
insectos genéticamente resistentes. Se inicia un círculo vicioso en el
que se necesitan ahora productos cada vez más potentes que contaminan la
tierra, el aire y el agua. En menos de cien años el modelo languideció
por la misma razón que los anteriores: sobreexplotación y cambio
climático - esta vez provocado por el propio hombre - 2/3 de la tierra
cultivada está dedicada a 7 u 8 tipos de cereales. Buena parte de esta
producción se destina al engorde del ganado.
La
naturaleza dispone de un modelo productivo más eficientes que los
ofrecidos por la ciencia y la tecnología. Está basado en la
preservación de la diversidad y la integración de los sistemas. La
agricultura orgánica, la Permacultura y las tecnologías sustentables
serán los logros de la nueva cultura.
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La
valoración de las lombrices a través de la historia
El
rol de las lombrices en el mejoramiento de las tierras de cultivo era bien
conocido en el Antiguo Egipto. Una gran parte de la fertilidad del valle
del Nilo dependía de estos animales. Por eso los faraones tenían
previstos castigos muy severos a quienes los dañaran o contrabandearan.
El gran filósofo griego Aristóteles las definió certeramente como
"los intestinos de la tierra". Los romanos también supieron
apreciar a las lombrices, aunque recién en el siglo XIX se explicó
científicamente cual era su verdadera función en el ecosistema. En su
último libro , Charles Darwin demostró que en el transcurso de 4 o 5
años las lombrices hacían pasar por su intestino la mayor parte de la
capa arable del suelo. Para hacerse una idea de la magnitud de ésta tarea
vale el siguiente dato: una hectárea de campo puede contener una tonelada
de lombrices que procesan 250 toneladas de tierra por año.
Darwin
inventó un aparato que fijó al suelo para medir como de año en año se
elevaba el nivel del terreno por la oscura labor de éstos gusanos.
Incluso según su opinión, ellos eran los responsables de que las piedras
de Stonehenge estuviesen parcialmente enterradas.
Guillermo
H. Hudson - el naturalista y escritor argentino contaba que los jardineros
ingleses de la época victoriana culpaban a las lombrices por sus plantas
atacadas. Incluso habían diseñado una palita especial para extraerlas.
Probablemente la causa de este error de apreciación se debiera a que las
lombrices suelen ser abundantes alrededor de las raíces de algunas
plantas. Están allí para ingerir sustancias tales como azúcares,
vitaminas, enzimas y minerales, segregados por las raíces y las bacterias
que viven próximas a ellas. Algo similar a lo que ocurre en el Mar de los
Sargazos, donde en torno a éstas plantas acuáticas hay una rica
ecología de peces y crustáceos que no se encuentran en mar abierto.
En
verdad, las lombrices sólo comen materia orgánica muerta y nunca plantas
vivas. Necesitan que estén descompuestas para poder ingerirlas, Hudson
les dijo a los ingleses que estaban matando a la gallina de los huevos de
oro, porque en los lugares donde la tierra había sido
"desparasitada" el césped era pobre y la tierra compactada.
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DARWIN
Charles
Darwin comenzó a interesarse por las lombrices alrededor de 1837,
estimulado por un comentario de su tío Josiah Wedwood acerca de la
cantidad de tierra que acumulaban las lombrices en el césped de Maer. Al
año siguiente, Darwin leyó un informe en la Geológical Society,
destacando entre otros tópicos, la capacidad de las lombrices para cubrir
en poco tiempo objetos dejados sobre un terreno.
Veintidós
años más tarde, un colaborador del Gardeners' Chronicle, se mofó de las
especulaciones de Darwin asegurando que las lombrices no tenían ni la
fuerza ni el tamaño para realizar "semejante proeza". Este
comentario acicateó a Darwin quien se lanzó a buscar más pruebas que
confirmaran su teoría. Relatan sus biógrafos, H.D.B. Kettlewell y Sir
Julian Huxley:
"Darwin
contó el número de huellas de lombrices que había encontrado al pasear,
puso una «piedra de lombrices» en el césped de Down para medir la
velocidad con que iba quedando enterrada, estudió detenidamente la
anatomía, fisiología y costumbres de las lombrices, las examinó e hizo
experimentos colocándolas en recipientes que llevó a su propio estudio y
realizó paseos nocturnos para observar los efectos de la vibración y de
la luz sobre aquellos animales; Si hacía sonar el silbato o tocaba el
fagot, no se producía ninguna respuesta, pero si tocaba una de las notas
graves del piano sobre el que estaba colocado el recipiente de lombrices,
estas entraban en sus escondrijos, quizá por las vibraciones mecánicas
producidas."
Durante
sus excursiones, Darwin comprobó que en tres décadas, las lombrices
habían convertido un árido pedregal en una rica pradera. El mismo
tratamiento transformó las baldosas de antiguas villas romanas en tierras
de laboreo.
Finalmente,
- el 1º de Mayo de 1881- Charles Darwin decidió enviar a la imprenta los
manuscritos, sin mucho convencimiento acerca del interés que podría
despertar en los lectores. No ocurrió así, en poco más de tres años se
vendieron ocho mil ejemplares, siendo el primer trabajo científico en el
que se investiga el rol ecológico de un animal en la naturaleza.
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Alberto
Roth, el precursor
Otro
hito de la lumbricultura se ubica en la Argentina en 1925, fecha en que
Alberto Roth instala un establecimiento yerbatero en Santo Pipa, Misiones.
Este suizo autodidacta dedicó toda su vida a criar con esmero gusanos de
tierra para enriquecer, mejorar y conservar la fertilidad de sus tierras
de cultivo desarrollando técnicas muy eficaces para la crianza y
reproducción de lombrices en simples cajones de frutas. Cuenta la leyenda
que unos estudiantes norteamericanos, de paso por Misiones, se enamoraron
de la idea y la llevaron a los Estados Unidos.
Después
es historia conocida: Hug Carter, familiar del ex presidente de los
Estados Unidos inicia en 1947 su propio criadero. Pero la diferencia
sustancial con Roth es que empleó una especie diferente de lombriz, la
Eisenia foetida, también conocida como Lombriz Roja Californiana. Por
razones de crianza, reproducción y por la variedad de desechos orgánicos
que ingieren, éstas lombrices y sus variedades son las más adecuadas
para una producción intensiva de vermicompost.
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Kim
Gagliardi y las lombrices rojas
La
lumbricultura comercial, pero ésta vez con lombrices californianas, se
inicia en la Argentina en 1984 con el milanés Kim Gagliardi. La primera
importación fue un fracaso - las lombrices se congelaron en la bodega del
avión - la segunda partida, de un millón de ejemplares, llegó en
abrigadas cajas de telgopor. Unos años después ya existían varios
criaderos dedicados a la producción de lumbricompost y a la
comercialización del excedente de lombrices.
Sin
embargo, pese a la intensa labor de promoción, al cabo de una década la
actividad se había estancado y en algunos casos se encontraba en franco
retroceso. Algunos criaderos que en su época de auge habían llegado a
tener 25 o 30 cunas, se encontraban reducidos al 10%. Muchos
lumbricultores se retiraron de la actividad o comenzaron a destinar el
compost para cultivar árboles y plantas ornamentales para abastecer a los
viveros locales.
Razones
de mercado determinaron tal decadencia, no sólo por la escasa demanda,
sino principalmente por la limitación de la oferta. El futuro de la
lumbricultura descansaba peligrosamente sobre otras formas de producción
incipientes como la agricultura orgánica, la cría de ranas toro,
piscicultura, o como una actividad marginal para deshacerse de los
residuos (estiércol, aserrín) en tambos, criaderos de cerdos,
aserraderos, etc.
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Las
lombrices, el limonero y el jardín
Esta
situación cambió cualitativamente cuando el 23 de Abril de 1993 se
publicó en Clarín Revista una nota sobre la poda donde comentamos (en un
simple recuadro) algunas de las propiedades del compost de lombriz para
proteger la salud de las hortalizas, árboles y plantas de jardín.
También proponíamos criar lombrices californianas en la propia casa o
departamento,. Miles de llamadas telefónicas bloquearon durante un año
el teléfono del Programa de Autosuficiencia Regional. En un solo día
llegaron mil cartas. Jorge, un cartero experimentado confesó: "nunca
en la historia de Bernal el correo entregó tantas cartas a un solo
destino "
La
clave de este éxito se basó en que se propuso la lumbricultura como una
actividad ecológica cotidiana, antes que un emprendimiento comercial en
un mercado no identificado con el producto. Se relacionó el lumbricompost
con plantas queridas por la gente. Fue una revelación para nosotros
descubrir cuantas personas estaban sensiblemente preocupadas por la
palidez de su jazmín o los pulgones del limonero.
También
hemos entregado miles de lombrices a establecimientos rurales, escuelas,
cárceles y municipios deseosos de participar como institución al
mejoramiento de su entorno.
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La
salud del suelo
El
suelo, como nuestro cuerpo, es un organismo vivo, con la diferencia de que
sus "órganos" no están alineados a lo largo de una columna
vertebral. En él se desarrollan fenómenos físicos, químicos y
microbiológicos esenciales no sólo para el éxito de los vegetales sino
de la propia vida en el planeta. En biología, se considera ser vivo al
que posee metabolismo propio; este es el caso del suelo. Podemos
considerado como un ser terrestre ya que aspira oxígeno y libera gas
carbónico (CO2).
Pero
la vida del suelo no es fácil de entender. Los organismos que lo habitan
y forman parte de él se influyen mutuamente:
"El
suelo se forma a través de su vida y la vida es típica a las
características específicas del suelo. Quiere decir que el suelo
determina su vida y la vida determina el suelo " .
Este
concepto ancestral del suelo como un ente vivo se desvirtuó con el uso de
fertilizantes y maquinaria pesada, pasando a ser considerado como un mero
soporte.
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Una
extensión de éste concepto erróneo es la hidroponia o cultivo sin
suelo. Después de la Segunda Guerra Mundial, se creyó que la hidroponia
podía ser la panacea para el hambre del mundo. No se tuvo en cuenta que
ésta forma de cultivo depende de algunos minerales cuyas reservas
mundiales podrían agotarse en unas pocas décadas.
Una
de las principales preocupaciones de los agricultores - en especial los
descendientes de europeos- es que el suelo esté suelto. Tienen el
síndrome de "la pala y el arado". Sin embargo éstos
instrumentos remueven los suelos por unos días y después vuelven a estar
compactados.
La
estructura grumosa del suelo no depende de la labranza sino de la
silenciosa acción de organismos microscópicos como bacterias y hongos.
Las
bacterias no tienen boca para alimentarse, en cambio producen enzimas que
disuelven las sustancias nutritivas para luego absorberlas. Hay bacterias
que trabajan sobre la celulosa formando la llamada "jalea
bacteriana", alimento de hongos diminutos.
La
figura de los hongos en la agricultura aparece bastante desfigurado, solo
se los nombra cuando son parásitos, pero raramente se considera su
acción benéfica transformadora de materia orgánica.
Los
microorganismos existen en cantidades increíblemente grandes. En una
cucharada de té, de tierra, encontramos 100 a 200 millones de microbios.
Estos ocupan el 0,05 % del suelo y pesan aproximadamente entre 1,6 a 5,7
t/ha, considerándose un total de 3000 toneladas de tierra agrícola por
hectárea. Compensan su tamaño con su número y también con la rapidez
de su reproducción. En un periodo de 30 minutos a 2 horas se forma una
nueva generación, de manera que un día pueden nacer de 12 a 48
generaciones, lo que en términos humanos llevaría de 3 a 12 siglos. La
velocidad de multiplicación depende, en parte de la especie, pero
principalmente de las condiciones del medio en que viven.
En
los últimos 20 o 30 años las técnicas inadecuadas de laboreo y la
aplicación de fertilizantes químicos que afectan la flora microbiana del
suelo están disminuyendo el humus en las tierras cultivables. Hace una
pocas décadas, terrenos con el 3-4 % de sustancia orgánica se araban con
tractores de 50- 60 HP. Ahora, por haber disminuido su proporción, debe
usarse tractores de 120 a 150 HP.
El
concepto biológico de fertilización es bastante distinto al que manejan
los agricultores. La verdadera fertilización requiere utilización de
abono orgánico, rotación de cultivos, mínima labranza, y aplicación de
enmiendas minerales.
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Compost
Hemos
visto que los primitivos agricultores acostumbraban quemar una limitada
extensión de la selva abriendo un claro en la espesura vegetal y
aumentando el rendimiento de sus cultivos al incorporar al suelo las
cenizas remananentes que tienen un alto grado de potasio.
También
sabemos que debido al crecimiento demográfico, la humanidad tuvo que ir
ocupando zonas más áridas donde ya no fue posible usar las cenizas de
leña como abono. No quedó otro recurso que reemplazarlo por el
estiércol de animales. Sin embargo esta práctica es deficiente, ya que
una buena parte del contenido de nitrógeno se evapora en forma de
amoníaco. El estiércol directo también acidifica el suelo y afecta la
vida microbiana favoreciendo la aparición de hongos oportunistas.
En
cambio, compostar (ya sea con lombrices rojas o mediante una pila de
residuos) es una forma muy interesante de capturar la mayor parte de esos
nutrientes y haciéndolos estables al agua.
La
transformación de estiércol en compost es muy importante en zonas de
mataderos y donde se cría ganado evitándose la contaminación de ríos
cercanos. Por ejemplo un tambo de 100 vacas produce diariamente cerca de
1500 Kg de estiércol, obteniéndose unas 30 toneladas de compost
mensuales.
Podríamos
definir el compost como el corazón del huerto ecológico. una vez que se
agrega superficialmente compost sobre el terreno, contribuye, al igual que
el humus, a conservar la estructura del suelo y a reconstituir su flora
microbiana.
Los
materiales para transformar en compost pueden ser variados: césped
cortado, cenizas de leña, estiércoles, plumas, hojas de árboles,
periódicos no coloreados y los desperdicios de cocina y del huerto.
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El
vermicompost
El
Vermicompost o lumbricompuesto, el fertilizante orgánico por excelencia,
es el producto que sale del tubo digestor de la lombriz. Es un material de
color oscuro, con un agradable olor a mantillo del bosque. Es limpio,
suave al tacto y su gran bioestabilidad evita su fermentación o
putrefacción.
Contiene
una elevada carga enzimática y bacteriana que aumenta la solubilización
de los nutrientes haciendo que puedan ser inmediatamente asimilables por
las raíces. Por otra parte, impide que estos sean lavados por el agua de
riego manteniéndolos por más tiempo en el suelo.
Influye
en forma efectiva en la germinación de las semillas y en el desarrollo de
los plantines. El lumbricompost aumenta notablemente el porte de plantas,
árboles y arbustos en comparación con otros ejemplares de la misma edad.
Durante el trasplante previene enfermedades y evita el shock por heridas o
cambios bruscos de temperatura y humedad. Se puede usar sin inconvenientes
en estado puro y se encuentra libre de nematodos.
-
Su pH neutro lo hace sumamente confiable para ser usado con plantas
delicadas.
-
Aporta y contribuye al mantenimiento y al desarrollo de la microflora y
microfauna del suelo.
-
Favorece la absorción radicular.
-
Regula el incremento y la actividad de los nitritos del suelo.
-
Facilita la absorción de los elementos nutritivos por parte de la planta.
-
Transmite directamente del terreno a la planta hormonas, vitaminas,
proteínas y otras fracciones humificadoras.
-
Aporta nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, boro, y los libera
gradualmente, e interviene en la fertilidad física del suelo porque
aumenta la superficie activa.
-
Absorbe los compuestos de reducción que se han formado en el terreno por
compresión natural o artificial.
-
Mejora las características estructurales del terreno, desligando los
arcillosos y agregando los arenosos.
-
Neutraliza eventuales presencias contaminadoras, (herbicidas, ésteres
fosfóricos);
-
Evita y combate la clorosis férrica.
-
Facilita y aumenta la eficacia del trabajo mecánico del terreno.
-
Por los altos contenidos de ácidos húmicos y fúlvicos mejora las
características químicas del suelo.
-
Mejora la calidad y las propiedades biológicas de los productos del agro.
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Valores
biológicos del vermicompost
Valores
microorgánicos
Los
gusanos de tierra consumen residuos animales y vegetales en proceso de
descomposición, es decir pre- digeridos por microorganismos
especializados: bacterias, hongos y otros. Estos degradan las proteínas y
la celulosa transformándolas en sustancias más simples y de fácil
asimilación (por ejemplo los aminoácidos, resultantes de la digestión
aeróbica de las proteínas) También se nutren con diminutos hongos y por
supuesto, los antibióticos que se encuentran en ellos que le sirven al
animal para inmunizarse y crecer. Cuando la lombriz elimina mediante la
excreción las moléculas de estos antibióticos, dejará una masa
bacteriana antibiotizada, compuestos bioestimulantes que estaban
contenidos en el citoplama de los hongos y microorganismos fúngicos en
disminución. Se calcula la presencia de 2 billones de bacterias por gramo
de vermicompost.
Valores
fitohormonales
El
vermicompost es un abono rico en hormonas, sustancias producidas por el
metabolismo secundario de las bacterias, que estimulan los procesos
biológicos de la planta. Estos "agentes reguladores del
crecimiento" son:
La
Auxina, que provoca el alargamiento de las células de los brotes,
incrementa la floración, la cantidad y dimensión de los frutos;
La
Gibberelina, favorece el desarrollo de las flores, la germinabilidad de
las semillas y aumenta la dimensión de algunos frutos;
La
Citoquinina, retarda el envejecimiento de los tejidos vegetales, facilita
la formación de los tubérculos y la acumulación de almidones en ellos.
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Valores
nutritivos
El
humus de lombriz resulta rico en elementos nutritivos, rindiendo en
fertilidad 5 a 6 veces más que con el estiércol común.
Los
experimentos efectuados con vermicompost en distintas especies de plantas,
demostraron el aumento de las cosechas en comparación con aquellos
provenientes de la fertilización con estiércol, o con abonos químicos
como se puede comprobar en la siguiente tabla: |
|
|
Producción
en kg./ha conseguidos con la fertilización de: |
|
|
ESPECIE
VEGETAL |
VERMICOMPOST |
|
trigo |
116 |
|
maíz |
210 |
|
zanahoria |
520 |
|
berenjenas |
600 |
|
tomates |
820 |
|
papas |
350 |
|
soja |
5 |
|
|
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Presencia
de ácido ascórbico (vitamina C), en mg por 100 gr de jugo de la
planta: |
|
|
ESPECIE
VEGETAL |
VERMICOMPOST |
|
Acelga |
56 |
|
Alcaucil |
44 |
|
Habas |
56 |
|
Arvejas |
42 |
|
Porotos |
32 |
|
Ajíes |
320 |
|
Espinaca |
92 |
|
Naranja |
86 |
|
Frutilla |
90 |
|
Melón |
2 |
|
Pera |
28 |
|
|
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Uso
del vermicompost
El
compost de lombriz, como todo abono orgánico, se usa en primavera y
otoño. Se extiende sobre la superficie del terreno, regando
abundantemente para que la flora bacteriana se incorpore rápidamente al
suelo. Nunca se debe enterrar porque sus bacterias requiere oxigeno. Si se
aplica en el momento de la plantación favorece el desarrollo radicular,
por otra parte, al hacer más esponjosa la tierra disminuye la frecuencia
de riego. El lumbricompuesto puede almacenarse por mucho tiempo sin que se
alteren sus propiedades, pero es necesario que mantenga siempre cierta
humedad, la óptima es de 40%.
|
|
|
La
cantidad que debe aplicarse varia según el tipo de planta y su tamaño: |
|
|
tipo
de planta |
cultivos
nuevos |
|
árboles |
2-3
Kg |
|
Rosales
y leñosas |
500
gr |
|
Césped |
1
kg/m2 |
|
|
Plantas
de interior mezcla al 50% con la tierra de cultivo 4 cucharadas por maceta |
|
|
Orquídeas
mezcla al 10% con la tierra de cultivo 1 cucharada por maceta
Bonsáis
no es conveniente
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|
|
|
Composición
|
|
|
Humedad |
30-60% |
pH |
|
Fósforo |
2-8% |
Potasio |
|
Magnesio |
1-2,5% |
Materia
orgánica |
|
Acido
fúlvicos |
2,8-5,8% |
Acido
húmico-fúlvico |
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Cobre |
0,05% |
Hierro |
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Fertilidad
Se
han realizado pruebas comparativas de fertilidad con terrenos tratados con
abono químico y otros con lumbricompuesto. Los resultados, luego de 6
años de pruebas fueron los siguientes: el primer año el incremento
logrado con lumbricompost fue de 250%, el segundo 100%, el tercer 70%. En
experiencias realizadas con hortalizas se lograron berenjenas en 65 días,
tomates en 55 días, y achicorias de 35-45cm.
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Consumo
de la carne de lombriz
La
lumbricultura es una de los recursos más económicos para producir un
alimento rico en los nueve aminoácidos esenciales. en espacios reducidos
y prácticamente en cualquier lugar, incluso en balcones o debajo de la
mesada de la cocina. La alimentación es un gran determinante económico,
político y social de los pueblos. Si durante sus primeros años una
persona no logra un suministro adecuado de proteínas, lo más probable es
que luego padezca deficiencias neurológicas que lo limiten para siempre.
Durante
miles de años distintos pueblos de Africa y China encontraron en la carne
de lombriz un complemento nutricional que ayudó a sostener su población
y cultura a pesar de las condiciones más adversas.
Una
propuesta seria para la alimentación sustentable y autosuficiente en
países en vías de desarrollo, debería incluir la producción de
proteína de anélidos a partir de residuos orgánicos no patógenos. Es
decir, hojas, pasto, cáscaras, papel, estiércoles de animales que no
compartan enfermedades con el ser humano.
Cuando
se hace la cosecha de lombrices, una parte puede ser destinada a la
continuidad del criadero y la otra a la elaboración de harina. Para eso
es necesario separar lo mejor posible a las lombrices de su medio (se
puede emplear una malla de alambre tejido). Luego se somete a las
lombrices a baños especiales para eliminar gérmenes y hongos
indeseables. Finalmente, se secan al sol y se muelen. El resultado es un
polvo de color amarillo que contiene un 60-82% de proteína animal.
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Evolución
Los
lumbrícidos se encuentran entre los seres con mayor éxito adaptativo. Su
origen se sitúa en el precámbrico, hace 700 millones de años. Existe un
gran número de familias, especies y subespecies que han ido ocupando
mares, lechos lodosos de lagunas y las capas superiores de casi todos los
suelos del planeta. Pertenecen al phyllum de los anélidos, animales con
cuerpo constituido por una serie de anillos o metámeros, en los que se
repiten los mismos órganos. Los anélidos comprenden las sanguijuelas,
poliquetos y oligoquetos. Esta última clase reúne más de 1800 especies
de lombrices.
Desde
el punto de vista ecológico, los gusanos de tierra pueden dividirse en
tres grandes grupos: en el primero encontramos a aquellas lombrices que
viven sobre la superficie del suelo (epigeas). Los peligros a las que
están expuestas - depredación, inundaciones, frío, incendios, escasez
de comida- les hizo desarrollar una serie de adaptaciones para sobrevivir:
alta reproducción para compensar las pérdidas poblacionales, buen
apetito para aprovechar al máximo las ocasionales fuentes de comida
(hojas secas, estiércol); capullos resistentes para preservar los huevos
del desecamiento; homocromía o capacidad para adoptar el color del
entorno. Teniendo en cuenta estas cualidades adaptativas se comprenderá
porque una destacada exponente de este grupo, la Eisenia foetida, conocida
mundialmente como roja californiana, resultó tan productiva en
cautiverio. Con una provisión regular de alimento y en un ambiente
protegido, come diariamente un gramo de residuos orgánicos (el
equivalente al peso de un individuo adulto), 60% del cual se convierte en
un excelente abono biológico llamado lumbricompost. En las condiciones
ideales del criadero disminuye el letargo - período de descanso para
soportar las sequías y carencias alimentarias- también aumenta la
longevidad (de unos pocos meses en estado silvestre a 16 años en
cautiverio).
El
segundo grupo lo ocupan los lumbrícidos que pasan toda su vida en el
interior del suelo (endogeos). Se alimentan de productos que eliminan las
raíces y materia orgánica arrastrada hacia la profundidad por las
lluvias o por otros gusanos e insectos. Al evolucionar en un medio más
estable su tasa de reproducción es baja y no desarrollaron pigmentos
protectores. Constituyen el 20% de la biomasa
Finalmente,
alternando entre la superficie y la profundidad, encontramos al grupo de
los anécicos, uno de cuyos exponentes, la lombriz de tierra, es sin duda
el más conocido y estudiado. Cava galerías en forma de "U"
donde pasa la mayor parte del tiempo. Por las noches se asoma a
mordisquear restos vegetales arrastrándolos al fondo para devorarlos
junto con partículas de tierra. Por eso, si se quiere tener abundantes
lombrices grises, siempre debe haber una capa de pasto seco sobre la
tierra desnuda
Los
anécicos cumplen un papel muy importante en la aireación y
acondicionamiento del suelo (desmenuzamiento, neutralización del pH,
aporte de bacterias). dejando esos típicos montículos que muchos
confunden con hormigueros. suministran el 80% de la biomasa.
Estos
tres grupos se reparten los recursos disponibles. La mayor parte de lo que
ingieren los endogeos es mineral, con los epigeos la relación se
invierte: su alimentación es casi exclusivamente orgánica. Los anécicos
tienen una dieta combinada.
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Biología
Los
gusanos de tierra pertenecen al orden de los oligoquetos, del griego oligo
(escaso) y queto (pelo), por alusión a las diminutas filas de cerdas que
recorren su cuerpo en la parte ventral y lateral y que sirven como
elementos de agarre durante el desplazamiento.
Para
cavar, la lombriz contrae los músculos longitudinales, el cuerpo se
dilata agrandando la abertura de la galería. Luego, al contraer los
músculos longitudinales, se adelgaza y desliza. Se han observado
lombrices remover piedras de más de cincuenta veces su peso, o penetrar
sin dificultad en terrenos compactados donde difícilmente puede clavarse
una laya.
Una
buena parte del cuerpo de la lombriz está ocupado por el canal digestivo,
tubo que la recorre de un extremo al otro. A medida que el animal cava la
galería, incorpora tierra y materia orgánica, humedeciéndola
previamente con enzimas para ablandar los tejidos vegetales.
La
boca es sólo un orificio con una cavidad; en realidad, los alimentos son
aspirados por la faringe gracias a la poderosa contracción de sus franjas
musculares, haciendo el efecto de una bomba succionadora.
A
continuación sigue el esófago, que posee glándulas calcíferas
encargadas de neutralizar la acidez de la materia vegetal.
El
papo empuja el alimento a la molleja, donde es molido con poderosas
contracciones. Finalmente en el intestino, se completa el resto de la
digestión y la mayor parte de la absorción.
A
pesar de su sencillez, estos invertebrados tienen un buen desarrollo de su
sistema nervioso, aparato circulatorio, digestivo, excretor, muscular y
reproductor.
Miden
desde unos pocos milímetros, hasta más de un metro, pero la mayoría
oscila entre los dos y veinte centímetros.
El
cuerpo de los anélidos se destaca por presentar una segmentación externa
e interna. Estos segmentos o anillos, (95 la lombriz roja y entre 80 y 150
la lombriz terrestre), tienen distintas funciones según su ubicación.
La
pared del cuerpo está constituida de afuera hacia dentro por: Una
cutícula, (lámina muy delgada, generalmente de color marrón brillante)
Una epidermis, (epitelio simple con células glandulares que producen una
secreción mucosa, también hay células glandulares que producen una
secreción serosa). Capas musculares, (son dos, una circular externa y una
longitudinal interna). Peritoneo, (es una capa más interna y limita
exteriormente con el celoma de la lombriz). El celoma es una cavidad que
contiene líquido celómico, se extiende a lo largo del animal y envuelve
el canal alimenticio.
El
aparato circulatorio está formado por vasos sanguíneos o corazones
contráctiles. Las lombrices tienen solamente dos grandes vasos
sanguíneos, uno dorsal y uno ventral. Existen también, otros vasos y
capilares que llevan la sangre a todo el cuerpo.
El
aparato respiratorio es primitivo, el intercambio se produce a través de
la pared del cuerpo.
El
aparato excretor está formado por nefridios, dos para cada anillo. Las
células internas son ciliadas y sus movimientos permiten retirar los
desechos del celoma.
El
sistema nervioso es ganglionar. Posee un par de ganglios supraesofágicos,
(cerebelo), de los que parte una cadena ganglionar. Estos ganglios
supraesofágicos están relacionados por comisuras de unión.
Aunque
las lombrices no logren distinguir las imágenes puede percibir la luz
mediante fotorreceptores ubicados en el epitelio.
Tienen
gran número de receptores en la cavidad bucal, los cuales podrían ser
los responsables de los sentidos del gusto y del olfato. Posiblemente
tienen también sensaciones químicas y térmicas.
Las
lombrices son hermafroditas: poseen tanto órganos femeninos como
masculinos, sin embargo esto no implica la existencia de autofecundación,
ya que los individuos deben cruzarse para intercambiar sus gametos.
Cuando
alcanzan la madurez se aparean una vez a la semana, para ello se ponen en
contacto los segmentos 9 a 11 opuestos al clitelo de la otra. Cada lombriz
coloca los espermatozoides (que salen de sus vesículas seminales) en las
espermatecas de la compañera. Una vez terminado el intercambio se
separan. Los espermatozoides recibidos quedan latentes hasta el momento de
la fertilización.
Sobre
el clitelo de ambas se forma una especie de capullo (ooteca), formado por
células mucosas. Una veintena de huevos se deslizan por un surco hacia
atrás y se introducen en el capullo.
Dentro
de la galería la lombriz se mueve hacia atrás haciendo que el capullo se
deslice hacia adelante arrastrando en el camino los espermatozoides
expulsados por los poros seminales.
Cada
capullo contiene entre tres y veinte lombrices y contiene albúmina que
alimenta a los huevos durante la incubación, periodo que dura de 23 a 30
días, tardando la lombriz entre 40 y 60 días en lograr su maduración y
estar en condiciones de acoplarse.
La
lombriz roja se despoja de la cápsula en un sitio favorable (por lo
general cerca de un depósito de alimento), pero si las condiciones
ambientales se tornaran inapropiadas, por ejemplo una reducción drástica
de la humedad circundante, la eclosión puede demorarse varios meses sin
mengua de la fertilidad.
Esta
característica adaptativa fue puesta a prueba por nosotros en una serie
de experimentos con cocones para comprobar bajo que condiciones era
posible su envío por correo. Sometimos a diversos grupos de cocones a
sacudidas que simulaban los avatares del transporte o bien fueron
colocados en distintos medios (algodón, tierra, aire) lográndose la
mayor viabilidad con un substrato de compost de lombriz con una humedad
moderada, emergieron entre 4 y 20 lombrices por capullo.
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Características
generales de la lombriz roja
En
estado adulto su longitud media está comprendida entre 7 y 10 cm. Con un
diámetro de 3 a 5 mm. El peso es de un gramo aproximadamente. Una lombriz
consume diariamente una cantidad de residuos orgánicos equivalente a su
peso, el 60% se convierte en abono y lo restante lo utiliza para su
metabolismo y generar tejidos corporales. Por cada tonelada de estiércol
fresco se produce 500 kilos de compost y 100 kilos de carne de lombriz
(con un contenido proteico entre el 64- 82 %). La lombriz de tierra vive
alrededor de 4 años, la roja 16. La fecundación de la terrestre es cada
45 días mientras que la roja cada 7 días. También hay más nacimientos
entre las lombrices rojas, 2-20 lombrices por cocón, contra 1 a 4 entre
las terrestres.
La
lombriz gris o terrestre cava sus galerías entre 2- 6m de profundidad,
mientras que la roja lo hace a 25-30cm. Por tener esta última el hábito
de hacer sus deposiciones en la parte inferior del medio de cultivo,
resulta fácil obtener el compost una vez que se ha retirado la capa
superficial.
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Patologías
de las lombrices
Es
muy raro que ocurran enfermedades en criaderos de lombrices, en cambio es
común encontrar daños ocasionados por las condiciones de la cuna.
Puede
ocurrir que el hábitat sea alterado por la acción de bacterias, aire,
calor o frío, así como también escasez o abundancia de agua. Otras
causas pueden ser: Lesiones e infecciones producidas por acción de
insectos o parásitos, la presencia de moscas y mosquitos, ciempiés,
bichos bolita u hormigas. Si la lombriz es herida cerca del clitelo puede
infectarse y morir. La muerte del animal provoca una pequeña
fermentación que causa daño a otras lombrices.
La presencia de
sustancias nocivas en la comida puede provocar una disminución de las
lombrices y una pérdida de peso. En algunos casos afectan la musculatura
de lombrices impidiendo su locomoción o el apareamiento. Intoxicación
proteica o "gozzo ácido". Esta patología es desencadenada por
la presencia en el alimento de las lombrices de un alto contenido de
sustancias proteicas, no transformadas. Le sigue un proceso de
descomposición debido a la proliferación de microorganismos cuya
actividad genera gases y aumento de la acidez del medio. Las lombrices se
ven entonces obligadas a ingerir alimentos con una elevada acidez que no
alcanza a ser neutralizada por la limitada secreción de sus glándulas
calcíferas. Por consiguiente el proceso de fermentación continúa en el
buche y en el ventrículo del animal provocando un grave estado
inflamatorio. Los principales síntomas son: abultamiento anormal de la
zona clitelar, que las lombrices se vuelvan rosadas o blancuzcas, que se
queden en el fondo de la cuna y disminuyan su actividad o mueran, la
aparición de ciertos ácaros acidificantes. Cuando pase esto es necesario
controlar el pH de la cuna, removerla con suavidad para favorecer la
oxigenación y suministrar abundante carbonato de calcio para regular las
reacciones ácidas.
Para
tener un buen criadero, es necesario tomar las siguientes normas de
prevención: 1. Probar siempre el nuevo material, poniendo durante dos
días algunas lombrices y controlando su estado de salud. 2. Controlar la
temperatura y el agua. 3. Cuando se incorporen harinas comerciales o
alimentos más fuertes, echarlos con precaución y en pequeñas
cantidades.
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Enemigos
de las lombrices
El
hombre se encuentra entre los principales enemigos de la lombriz. En
estado silvestre, las daña con el uso de antiparasitarios, insecticidas y
abonos químicos. En el criadero también la mayor parte de los parásitos
y enemigos de las lombrices proliferan por descuido del lumbricultor.
Entre
los depredadores directos se encuentran las ratas, ratones, serpientes,
sapos, pájaros, topos, ciempiés, milpiés, y algunos otros, que pueden
causar serios daños en el criadero si no se colocan defensas apropiadas.
Los
pájaros las encuentran con facilidad, excavando la tierra con sus patas y
pico, por lo que el lumbricultor deberá cubrir el lecho con ramas o redes
antigranizo, colocándolas directamente sobre el lecho. De este modo se
obtendrán dos beneficios: se protege al plantel del ataque de los
pájaros y se evita la excesiva evaporación manteniendo regulada la
humedad.
Los
animalitos más pequeños, escarabajos, moscas, ácaros rosa, gorgojos,
hormigas, planarias, Biphalium o "lombriz blanca", compiten con
las lombrices en el consumo del material alimenticio y alteran las
condiciones del medio. No existen medios físicos eficaces para su
control, salvo los controles periódicos y evitando que se instalen las
colonias de parásitos. Para eliminar los gorgojos se recomienda
espolvorear la zona invadida con azufre o utilizar a modo de lanzallamas
el quemador normal de gas, tipo "camping".
Cierto
tipo de hormigas ingiere los azúcares de los alimentos destinados a las
lombrices. Si se las molesta un poco terminan buscándose un sitio más
tranquilo. También se puede disponer sobre el lecho cáscaras de papa,
naranjas o melón que los atraen para luego ser eliminados.
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El
digestor domestico: Cría en cajones
La
lumbricultura familiar es un emprendimiento que puede realizarse tanto en
el interior (bajomesadas, sótanos, galpones, invernáculos) como en
balcones y al aire libre, Una de las formas más sencillas es empleando
cajones de madera o de polietileno (en este caso hay que practicar varios
orificios en el fondo). En primer lugar se colocan las lombrices en un
extremo del cajón. La basura que se agrega diariamente no requiere
acondicionamiento previo, si bien es importante cubrir siempre los
residuos con una capa de tierra o del propio lumbricompuesto para evitar
el ingreso de moscas y otros insectos. Una vez lleno el cajón, se
comienza otro, tomando para la siembra de lombrices algunos ejemplares del
primer cajón.
Es
importante que los cajones no estén expuestos a pleno sol ni a la
voracidad de los pájaros. La basura debe agregarse gradualmente junto al
núcleo inicial de lombrices, sin cubrirlas. Esto recién se puede hacer
cuando las lombrices estén aclimatadas y se puedan desplazar por una
buena parte del cajón.
Durante
el proceso de cría los cajones deben regarse regularmente pero no en
demasía. Si el cuidador debiera ausentarse por algún tiempo prolongado,
se puede asegurar el riego simplemente dejando hundida en el compost una
botella llena de agua y boca abajo. Cuando la basura de los cajones se
transforme en una masa oscura, es tiempo de retirar las lombrices. Para
ello, primero se las deja unos días sin alimento. Luego se extiende sobre
el medio de cría una capa de 5 cm. de estiércol o alimento para perros,
o cualquier otro residuo orgánico que tenga a mano. Al cabo de unos días
las lombrices suben a comer y pueden ser retiradas. El compost puede
conservarse en cajones o bolsa u otro tipo de recipiente donde pueda
mantener una humedad de 30- 40%.
Las
lombrices que se extraigan sirven para iniciar nuevos cajones, o bien para
pesca, alimento para animales, harina, etc.
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Cría
en tolvas
Otra
forma para criar lombrices californianas en un espacio reducido es emplear
un sistema de tolvas donde la basura se echa por la parte superior del
contenedor y el compost elaborado se saca por debajo. Este sistema permite
una producción continua de compost en un solo contenedor.
Los
cuidados son similares a los que deben prodigarse con el método de los
cajones, pero además hay que tener en cuenta que, como las nuevas capas
de basura se colocan directamente sobre las lombrices, estas pueden ser
sofocadas por el exceso de calor producido por la fermentación. Para
evitarlo, se debe alternar el depósito de la basura, colocándola una
semana sobre el lado izquierdo del contenedor y la siguiente en el lado
derecho.
Si
la tolva es grande como la que presentamos en los gráficos, parecida a un
podio de carrera fórmula uno, se puede colocar una cinta de riego por
goteo o aspersión. El diseño de este modelo de compostera es creación
de dos reconocidos lumbricultores del partido de Quilmes: Oscar Gómez y
Juan Carlos Magnano.
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Cría
intensiva de las lombrices rojas
La
lumbricultura intensiva se realiza en una estratificación de material
orgánico descompuesto llamada cuna sobre la cual se incorporan las
lombrices. Las cunas pueden estar en el interior de galpones o
invernáculos, método muy utilizado en Europa, o al aire libre como se
estila en nuestro país. En este caso es muy importante ubicarlas en un
lugar sombreado, al amparo de los vientos fuertes (se sugiere la
orientación norte-sur) y en un sitio no inundable. También hay que tener
en cuenta la caída del terreno, para que el agua de lluvia se escurra con
facilidad.
Las
cunas suelen ser simples montículos alargados o, si se desea una
protección contra los roedores y una mayor conservación de la humedad,
puede estar rodeada de paredes, alambre tejido o placas metálicas.
Cada
cama puede tener un ancho de 1m a 1,50 m por una profundidad de 30- 40 cm
y un largo que permita un fácil desplazamiento a su alrededor (5-50 m).
En
los lugares de bajas temperaturas y donde la lluvia no constituye un
peligro se hacen las cunas bajo tierra, cavando un pozo de más de 1m de
ancho por 50 cm. de profundidad.
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Tipos
de estiércoles
Existen
diversos tipos de excrementos de animales que son aconsejables: Estiércol
de equino: es óptimo por su alto contenido de celulosa. Estiércol de
vaca: es muy bueno para utilizarlo como substrato inicial y alimento
durante la producción. Estiércol de ternero: es análogo al de vaca,
pero se recomienda más el anterior. Estiércol de ovino: es bastante
bueno, aunque difícil de encontrar. Estiércol de porcino: no es
aconsejable para el comienzo. Estiércol de conejo: constituye un alimento
óptimo. Si se usa en estado original debe ser oxigenado antes de
utilizarlo. El valor de PH del estiércol debe ser neutro.
Para controlar
el PH de una sustancia orgánica se puede utilizar papel de tornasol. Para
la prueba se toma una muestra de estiércol húmedo y se le introduce el
papel de tornasol en el centro. Se deja reposar unos 30 segundos
comprobándose que la tira ha cambiado de color. Cada color responde a un
grado distinto de acidez. Los valores van de 0,5 a 13, considerando el 7
como neutro y de éste al 13 una sustancia básica, por lo que los menores
de 7 serán ácidos. Es importante que el contenido de celulosa no sea
inferior de 20/25% (en forma de pasto, papel o cartón).
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Preparación
de las cunas
En
primer lugar se coloca un colchón de paja o pasto, (1,20 m de ancho y 10
cm. de alto por 10 m de largo). Este colchón servirá de refugio a las
lombrices en caso de que el medio de crianza sufriera un cambio
insatisfactorio. Luego colocaremos un cúmulo de estiércol, (1m de ancho
y 0,70 m de alto), esto se mojará y se lo cubrirá con un colchón de
paja o pasto de más o menos 10 cm. Este último colchón evitará la
evaporación.
Al
poco tiempo comenzará el proceso de fermentación. La temperatura puede
superar los 70ºC.
Pasados
los diez días será necesario una remoción y aireación del estiércol,
así como un riego del material para que tenga nuevamente una
fermentación. Cuando la temperatura vuelva a bajar se deben sembrar las
lombrices. La temperatura no debe ser mayor de 32ºC ni menor a 15ºC; la
óptima es 20ºC.
Para
la siembra de las lombrices, deberá retirar el colchón superior de
pasto, mojar la superficie y colocar las lombrices. Para las medidas dadas
anteriormente se pondrán aproximadamente 40.000 lombrices, que
producirán 2 Kg de humus por día.
Por
cada metro cuadrado de criadero se puede reciclar entre 500 y 1000 kilos
de desechos orgánicos por año sin consumo energético.
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Multiplicación
de cunas
Durante
los tres primeros meses las lombrices no necesitarán ningún cuidado
especial: solamente el riego y la comida. Transcurrido ese tiempo, las
lombrices se habrán comido el 90% de los alimentos, por lo que debemos
multiplicar las cunas.
Para
esto se usará el estiércol ya fermentado, de éste se tomará entre 3 y
5 cm. y se los colocará sobre las cunas, se moja este material y se lo
cubre con paja y pasto. Al cabo de 72 horas se llenará de lombrices. Con
una horquilla se sacarán los primeros 10 cm. de superficie y se pondrán
en una carretilla para después sembrarlos en las nuevas cunas. Terminada
la siembra, se tapa con paja y se riega. Los huevos del cúmulo inicial se
abrirán multiplicando el número de lombrices, pudiendo (pasados los 20
días) repetir la operación de extracción de lombrices. El humus que
quede podrá ser utilizado siguiendo el proceso de cosecha de humus.
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Riego
La
cuna debe regarse con regularidad teniendo en cuenta la época del año:
en primavera y otoño una vez por semana; en invierno una vez cada 15/20
días y en verano hasta dos veces al día.
La
humedad debe ser de un 75% y la temperatura no debe superar los 32ºC.
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Cosecha
de lombrices
Primero
debe suspenderse durante unos días el suministro de alimento. Como las
lombrices se acostumbran a una rutina determinada, para entonces estarán
hambrientas. Se deberá colocar sobre la cuna unos 5 cm de estiércol y
esperar que las lombrices suban en busca de éste Al cabo de una semana se
sacarán las primeras capas del material con lombrices y se lo pondrá
bajo el rayo de sol. Al material se le dará forma de cono, y las
lombrices se dirigirán hacia la parte inferior de éste. La operación
debe repetirse entre 2 o 3 veces más hasta conseguir separar la mayor
parte de las lombrices.
El
lumbricompost resultante debe dejarse reposar un tiempo más para que
disminuya su humedad y pueda cribarse.
La
intensidad de acoplamiento de las lombrices californianas hace aconsejable
dividir a la población original por lo menos tres veces al año.
Estas
divisiones se realizan durante los periodos clásicos de recogida de
humus: 1º de Marzo y 1º de Septiembre. Es aconsejable realizar otra
división en el mes de Diciembre, puesto que es en el período estival
cuando la lombriz se reproduce con mayor frecuencia.
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La
cosecha de humus
Una
vez retiradas las lombrices, se deja secar el cúmulo durante unos días.
Luego se formará un cono lo más alto posible con el material que
todavía tendrá algunas lombrices y huevos. Este cono cubierto de paja se
llenará de lombrices en pocos días, - deberá cubrirse con una lona
negra para mantener la humedad y para que no broten semillas -. También
es aconsejable un zarandeado antes de ser utilizado.
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Cuidados
invernales
La
lombriz roja no sufre normalmente ningún letargo invernal, aunque se
reproducen con menor intensidad. Por este motivo sus necesidades de comida
disminuyen.
En
esta época es conveniente controlar con regularidad la temperatura. Si
disminuyera cerca de los 14ºC es necesario aumentar los aportes de
sustancias orgánicas en la superficie y taparlos con sacos de yute. No se
deben cubrir los lechos con sacos o telas de nylon porque este tipo de
material no deja pasar el aire.
Otra
cosa para tener en cuenta es que, durante este período hay que distribuir
los alimentos procurando colocar en la superficie del lecho cada 15 días
una capa de sustancias orgánicas de 10/15 cm. de espesor, ya que las
lombrices no comerán los alimentos que estén fríos.
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Glosario
Anélidos:
Los Anélidos comprenden unas 8.700 especies. Están provistos de un
celoma destacado, un cuerpo blando y segmentado y unas estructuras en
forma de púas (quetas) que utilizan para deslizarse. Este grupo incluye a
las lombrices de tierra (clase Oligoquetos), las sanguijuelas (clase
Hirudíneos), y la clase menos conocida, los gusanos con púas (clase
Poliquetos).
Estiércol:
Desecho animal utilizado como abono. Aporta importantes nutrientes al
suelo. Sin embargo, es deficiente en tres de los más importantes:
nitrógeno, fósforo y potasio.
Suelo:
Agregado de minerales y de partículas orgánicas producido por la acción
combinada del viento, el agua y los procesos de desintegración orgánica.
En las regiones húmedas, la fracción orgánica representa entre el 2 y
el 5% del suelo superficial, siendo menos del 0.5% en suelos áridos o
más del 95% en suelos de turba.
Coloides:
Partículas diminutas que se forman como producto de la meteorización
física y química de los minerales. Las plantas obtienen nutrientes de
los coloides del suelo gracias a un tipo de reacción química conocida
como intercambio de bases. En esta reacción un compuesto cambia al
sustituir uno de sus elementos por otro. Así, los elementos que estaban
ligados a un compuesto pueden quedar libres en la solución del suelo y
estar disponibles como nutrientes para las plantas.
Descomposición:
Acción de bacterias y hongos microscópicos sobre la materia orgánica.
Estos microorganismos atacan y digieren los compuestos orgánicos
complejos reduciéndola a formas más simples que pueden ser asimiladas
por las plantas. Por ejemplo hay bacterias que forman amoníaco a partir
de proteínas animales y vegetales y otras que oxidan el amoníaco para
formar nitritos, mientras que otro grupo de bacterias actúan sobre los
nitritos para constituir nitratos, un tipo de compuesto del nitrógeno que
puede ser utilizado por las plantas.
Humus:
Materia orgánica del suelo. El humus es una materia homogénea, amorfa,
de color oscuro e inodora. Los productos finales de la descomposición del
humus son sales minerales, dióxido de carbono y amoníaco. Al
descomponerse en humus, los residuos vegetales se convierten en formas
estables que se almacenan en el suelo y pueden ser utilizados como
alimento por las plantas. La cantidad de humus afecta también a las
propiedades físicas del suelo tan importantes como su estructura, color,
textura y capacidad de retención de la humedad. El desarrollo ideal de
los cultivos, por ejemplo, depende en gran medida del contenido en humus
del suelo.
Fijación
biológica de nitrógeno: Entre los microorganismos del suelo que realizan
la fijación de nitrógeno, los más utilizados y productivos son las
bacterias simbióticas del género Rhizobium que colonizan y forman
nódulos en las raíces de las leguminosas como el trébol, la alfalfa, o
el guisante. Las bacterias obtienen alimento de la planta y ésta a
cambio, recibe compuestos nitrogenados en abundancia. A veces se inoculan
en el suelo determinadas especies de Rhizobium para incrementar las
cosechas de leguminosas. Éstas se cultivan, en muchos casos, para que
aporten a la tierra el nitrógeno que han agotado otras cosechas.
Celulosa:
Del latín, cellula, 'celda pequeña', hidrato de carbono complejo; es el
componente principal de la
pared de todas las células vegetales. En las
plantas, la celulosa suele aparecer combinada con sustancias leñosas,
grasas o gomosas. Salvo algunos insectos, ningún animal tiene en los
tejidos verdadera celulosa. Los microorganismos del aparato digestivo de
los herbívoros descomponen la celulosa en compuestos absorbibles. La
celulosa es insoluble en todos los disolventes comunes y se separa
fácilmente de los demás componentes de las plantas.
Proteína:
Nombre que recibe cualquiera de los numerosos compuestos orgánicos
constituidos por aminoácidos unidos por enlaces peptídicos; forman los
organismos vivientes y son esenciales para su funcionamiento. Son los
ingredientes principales de las células y suponen más del 50% del peso
seco de los animales. El término 'proteína' deriva del griego proteios,
que significa primero.
Nemátodo:
Gusano microscópico que parasita en el interior de las plantas
produciendo una variedad de síntomas como enanismo y deformidades.
pH:
Nombre de la escala que controla los valores de acidez o alcalinidad de
sólidos o líquidos. Sus valores van de 0 a 14. Para el caso del suelo se
considera como neutro un valor de 7, mientras que por debajo del valor se
considera
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Fuente:
lombricultura.com
Autores:
Aníbal Rubén Ravera/
Carlos Alberto De Sanzo
Dedicamos
este libro a la memoria de nuestro amigo Enrique Buzek.
Agradecemos
la colaboración de Gabriela Blasco y Horacio Rubén Covas por sus aportes
y aliento.
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Bibliografía:
1-
Julian Huxley, H.D.B. Kettlewel, Darwin, Salvat, Barcelona, 1884.
2-
Marcel Bouché, Los gusanos de tierra, Revista Mundo Científico, volumen
4, número 40, Editorial Fontalba, Valencia 1984.
3-
Carlos Ferruzzi, Manual de Lumbricultura, Ediciones Mundi-Prensa, Madrid,
1987.
4-
Américo C. Meinicke, Las Lombrices, Editorial Hemisferio Sur, Montevideo.
5-
José Artigas García, La Alimentación Biológica, Plaza & Janés,
Barcelona, 1986.
6-
Kim Gagliardi, La Cría Intensiva de Lombrices, Buenos Aires, Edición del
autor.
7-
Emilio Mirabelli, Apunte de la Cátedra de Zoología Aplicada, Facultad de
Agronomía, Universidad de Buenos Aires.
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Créditos:
El
texto íntegro en su formato original lo encuentra en www.agroconnection.com |
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